13. César Augusto Ramírez Orjuela. El plumaje del cóndor
Como parte de las acciones del Circuito literario ¨El Plumaje del cóndor¨, que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca y en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista literaria La Raíz Invertida publica una autora o autor cundinamarqués, cada semana. Este circuito literario que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra del cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en el mes de noviembre en el municipio de Cota con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de César Augusto Ramírez Orjuela, de Chía Cundinamarca.
César Augusto Ramírez Orjuela, (Bogotá 1960) escritor residente en Chía. Comunicador Social Periodista, Integró el Taller de Escrituras Creativas de Bogotá Idartes 2023 – Taller Local de Fontibón. Integrante del Taller de Narrativa La Tinaja de Chía, Vasija Natural de Historias. Integrante del Colectivo Estertulia Gestor cultural del municipio de Chía desde el año 2012. Coproductor del Programa Encuentro con la Literatura en la emisora Luna Estéreo de Chía. (más de 500 emisiones).
LA MISMA ESQUINA
Y de repente
Quiero intentar un vuelo nuevo
Con el poco tiempo
Que me quede
En sortilegio
Voy a contar si acaso
Con los dedos
Las amapolas que sembré en mi huerto
Las causas, los anhelos compartidos
Los otros escalones que he subido
Cual caracol con concha en esqueleto
Lo que ha bailado
Se dio fue en el camino
Improvisé las alas, la escaleta
El surco, la morada, la herramienta
Solo el amor
Vino cuando quiso
Y partió sin un dolor que me quebrara
Habida cuenta
Que nada es tan preciso
Como el correr del agua en la quebrada.
Al revisar las páginas del libro
Tres veces veinte de contemplo de este oficio
Las bendiciones rompieron maleficios
Probé las alcachofas,
los melones
Las hebras de un mango
en malecones
A la mar cual barco en estaciones
Toque un tambor de dos a tres compases
Quebré la voz, impacto en mis pulmones
Pues supe más de heridas que canciones
Cruje la puerta
Otra vez el miedo y cruel asedio
Los soles que vienen con los años
Las lunas de ayeres en silencio
Las sumas y las restas de la vida
Multiplican y dividen
Los porcentajes de gozo y alegría
También quiebran en cántaros
Las angustias, los no, los todavía
Y de repente
Rondando en mis haberes
Celebré
Que nunca hice maletas
Que sigo aquí
De paso en esta esquina.
A RITMO DE RAP
Por la carrillera Fontibón adentro
cruzan varias chicas que vienen sonriendo
me uno a una fila de los pasajeros
el articulado es el K300
Frente a la ventana pasan los comercios
casas esquineras, edificios nuevos
diez panaderías, restaurante abierto
ventas callejeras oasis, desiertos
Portal El Dorado
rampa en descenso
superan el túnel personas corriendo
asciendo por rampa
llego a la taquilla
sonríen, sonrió, esto es otro cuento
De frente y sin prisa la línea amarilla
Me uno a la fila del B16
en articulado, miro la ventana
son casi las seis
Música de fondo cantante de rap
muchacho que emula
a Johan Manuel Serrat
anuncio parada destino final
del articulado al peatonal
descenso del puente a la cafetería
saludo de abrazo a niña María
me cuenta que hace años llegó de Montería
para asegurarse que aquí moriría
Otro sábado de estos
de nunca olvidar
todo es poesía
a ritmo de rap.
JAGUAR
Al pueblo indígena Murui-Muina,
en el Resguardo Alto Predio Putumayo,
Un felino de dos metros de largo
y ochenta centímetros de alzada,
pelaje amarillo dorado, manchas de anillos negros
Obra de guardia
Los Murui-Muina
cantan, danzan y ungen alimentos
y al parir el canto de la luna
acompañan un concierto de aves migratorias
la anémica sonrisa del sol en despedida
Y ellos sólo ellos
Conversan con el viento
Y adormecen las aguas
Y fecundan suspiros en la selva
Arrullan en sus brazos a los que van naciendo
Y se aprenden con el tiempo
Las bondades orales de los viejos
El jaguar que de corrientes sabe
Advierte a los Murui-Muina
Que de otros valles
Los habitantes de la selva de cemento
Arrasarán sus mieles y sus pieles.
Y vaciaran sus ríos y quebradas
Y el casabe será solo ají negro
Y ya no habrá más semillas …
Y nunca más el amor de Pachamama.
¡NOS CONDENARON ¡
A pasear por estas calles
los homenajes
a nuestros muertos
a nuestros hermanos
desaparecidos
A ser migrantes
en nuestros territorios
a blindarnos
Por sospecha
A la palabra
como arma y excusa
a la mirada desconfiada
Insulsa
A la marcha colectiva
Sin ruido, sin disputa
A la rabia contenida
A unos pocos días
De estallar en la indolencia
Al olvido
que no somos
ni seremos
a un perdón sin fiesta
a un perdón en guerra
A volver a casa
frunciendo los labios
con la frente baja
con la culpa
que se refleja en la mirada
Nos condenaron
a la pena eterna
del miedo
que nos aguarda
y nos acecha
A permanecer
con las heridas de los otros
con el equipaje
de la indiferencia
A comprender
que la vida
ya no es una fiesta
y que la muerte
aún está más cerca
Y cuando el arcoíris
termine de teñir de sangre
estas calles
quedaremos aquí
sin recuerdos
y en olvido.
METAMORFOSIS
En medio de la añil oscuridad
una hoja caída del árbol de la vida
recogía serenos soles de atardeceres
lluvias frías, secas como desdenes.
Llegó una tarde la tome en mis brazos
enjuagué su ápice con mi cáliz
convertida en pajarillo
partió feliz…
Una cita entre el alba y la tarde
volvió con sus alas abiertas
y en un lecho nació un amor vergel
su piel manzana recorrí entre pena y pena
¡Oh su aroma de jardín
su horizonte, sus ojos diamantinos
oh su lomo dormido ¡
¡Sus corolas húmedas de miel!
¡Oh su pecho, suave, tierno!
¡Como dos cimas cubiertas de lenguajes!
¡Oh el sabor de aquellas cumbres!
indescifrables ríos de placer.
¡Oh su talle de árbol nuevo ¡
su corteza almidonada, su esencia.
¡Oh color infantil de su figura!
su piel fue mar, fue llama, fue locura.
¡Oh la arboleda que forman nuestros cuerpos ¡
como dos quebradas que se cruzan
llevándonos al aire de todos los secretos.
¡Oh la pareja de amaneceres nuevos!
pajarillo que habéis cruzado por mi nido
que en mi primer jardín brindó cariño.