Revista Latinoamericana de Poesía

Revista Latinoamericana de Poesía

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Cenedith Herrera Atehortúa



Cenedith Herrera Atehortúa

 

 

 

Este conjunto de piezas propone una poética de la transformación, donde la voz se desplaza entre formas de vida —lágrima, insecto, ave, piedra— para explorar distintas maneras de habitar el mundo. 

 

 

 

Instrucciones para ser lágrima

 

Tomo un estado líquido y fluyo con la corriente: una lágrima, la intensidad de su salobridad, dependerá del ánimo que la haya provocado, entonces, será dulce si ha sido una sonrisa y más amarga si ha sido el enojo o la tristeza. Me dejo correr con libertad por la mejilla elegida: el curso será más rápido o lento dependiendo de lo tersa que tenga la piel a quien le haya tocado en suerte.

            Como lágrima podré aprenderme el nombre del olvido o del recuerdo; podré ser presente o pasado. En ocasiones, me haré una lágrima sin causa o aquella que es efecto natural del bostezo. No seré lágrima del odio porque corro el riesgo de echar a perder la mirada de quien me llora y provocar una tormenta en un vaso de agua.

            Sea una buena lágrima y su compañía será siempre tenida en alta estima cuando acuda al llamado de los ojos.

 

 

 

Instrucciones para volar alrededor de una copa

 

Si ha resuelto usted, por devenires propios o ajenos, hacerse mosca, pero le gana la sed del vino, tome atenta nota: revise que sus alas estén dispuestas para el vuelo y acérquese, con el cuidado del caso, al bar más cercano. No vaya usted a caer en el engaño y aléjese sin dudarlo de las trampas de luz que suelen abundar en ciudades como estas. Tranquilícese: su tamaño actual lo librará del “nos reservamos el derecho de admisión” y podrá cruzar la entrada sin contratiempo alguno.

            Elija siempre a la hermosa mujer que está sentada en la barra, aproxímese y perciba su perfume, mídala con su vuelo, apréndala de memoria. Seguro puedo afirmar que se trata de una pelirroja con la piel estrellada de lunares; beberá una copa de vino, quizá la tercera de la noche por la marca carmesí que ahora adorna el borde: sus labios han aportado mayor cuerpo y sabor a la bebida. Vuele alrededor, ella no se tomará la molestia de alejarlo de un manotazo.

Deléitese con el aroma atonelado que deja escapar la copa; sumérjase ahora en su abrazo y no pierda cuidado en ahogarse.

 

 

 

Canción para la luz de las luciérnagas

 

El baile de luces tenía lugar en valles y montes. Éramos insectos salvajes, en ese entonces. Danzábamos con el verde fluorescente resplandeciendo la noche: un reflejo de las estrellas en la tierra. Era esa nuestra forma de amarnos y de prolongar nuestra vida en nuevas camadas. Nuestras larvas de luz también iluminaban los pasos de los caminantes —algunos llegaron a creer que éramos producto de una suerte de magia, duendes nos llamaban—. De oriente a occidente, nos ganamos la contemplación de los ojos humanos y atestiguamos amores y besos al abrigo de la luna.

            Pero la noche se llenó de paraísos artificiales. Los valles y montes se poblaron con ciudades luminiscentes que menguaron nuestra propia luz, apagando nuestro fuego. Poco a poco preferimos retirarnos… Hacernos recuerdo como las galaxias. La luz de nuestras larvas fue reemplazada por lámparas de piso: la incandescencia del progreso nos robó el espíritu.

            Ahora, en este frasco de vidrio —nuestra última morada—, mis pocas hermanas y yo, nos hacemos juguete de luz para las manos de la infancia.

 

 

 

Parábola de la golondrina

 

En la ventana de atrás, hay un solitario que me observa, queriendo aprender mi vuelo. Sé que se dedica a escribir sobre los insectos y a dar vida a objetos inanimados. Ha intentado así dar sentido a sus horas sin sosiego, a sus días y a sus noches, a las largas madrugadas meditando el tiempo.

            Sabe por su perspicacia de mis técnicas de apareamiento y de la cantidad de mis amores —no han sido muchos, lo confieso—; sabe de cómo el sol da a mi plumaje distintas tonalidades de negro: allí está el secreto para escapar del ave rapaz y sus desmanes.

            Quiero aprender su lengua y enseñarle el lenguaje de los pájaros, para que deje ya de sentirse uno consigo mismo y descubra que para volar no hacen falta alas.

            Hoy, como cada mañana, toma un café y fuma un cigarro, que es su ritual para saludar el día.

 

 

 

Canción para la quietud de las piedras

 

En silencio, nosotras las piedras hemos visto y sentido el paso de las eras y el cambio del mundo. Nos hemos hecho al pulso de las horas, moldeando nuestra materialidad con la fuerza vital de las placas tectónicas y el beso de la lluvia; también nos hace el fuego y su oficio de sanar los pecados y purificar los cuerpos; nos hace el canto de los ríos y la sinfonía de los mares.

            A pulso, nosotras las piedras amalgamamos imperios que dejan su impronta en nuestras pieles y llenamos de fuerza el interior de sus edificios y de sus calles. De vuelta al polvo, nos hacemos abrazo interior de la tierra.

            De piedra, nosotras las piedras nos hacemos diosas en la quietud infinita de la no palabra.

 

 

 

Cenedith Herrera Atehortúa. Medellín, Antioquia, 1981. Historiador por la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Algunas de sus ficciones han sido publicadas en Generación de El Colombiano (2011 y 2025), la Revista Universidad de Antioquia (2021-2022) y en Cuadernos del Hipogrifo. Revista de literatura Hispanoamericana y Comparada, editada en Roma, Italia (2021).

Su libro Prosas de hormiguero —de la que hace parte la presente selección— obtuvo el XXIV Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus en 2025. El tiempo y otras despedidas, libro de relatos, fue ganador de la Convocatoria Pública a la Creación y Circulación del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia en 2018; su cuento Espera obtuvo mención en el Tercer Concurso Nacional de Cuento Generación 2011 de El Colombiano. Telúrica. Revista semestral de Poesía. Colectivo Nuevas Voces de Medellín, publicó en 2022 algunos de sus poemas. En 2025 publica, bajo el sello Incógnito Editores, el poemario A esta hora que la lluvia llega, parte de la colección Ración de versos clandestinos.

En la actualidad, se desempeña como Líder de Patrimonio de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.



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