Revista Latinoamericana de Poesía

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A la izquierda de Nada



A la izquierda de Nada

Sobre “Dios sobra, estorba” (2006) de Mery Yolanda Sánchez

 

Por Ivanna Manuela Rivera Monsalve

 

“A la izquierda de Dios padre que sufre de tortícolis, un hombre eructa justo a diez centímetros de mi ombligo”.
Mery Yolanda Sánchez

“Alma de Dios levántate
que ya vuelven los que nos mataron”
Horacio Benavides

 

La poesía de Mery Yolanda Sánchez parece un pensamiento; puntos fugaces que hay que releer. Todo se siente rodeado de incertidumbre, de soledad, de ausencia, de cuerpos en muchos estados post mortem.

“Sí, sacaron al muerto, pero su olor se instaló en las axilas de la noche”.

Sánchez habla siempre desde un lenguaje personal, siempre hay una pregunta política y una denuncia, sin embargo, en Dios sobra, estorba, el alegato va más allá. La denuncia política en el poemario se hace evidente a través de esta deidad sin forma, que representa la deshumanización y el dolor que han experimentado los violentados. La poeta utiliza esta imagen para cuestionar la idea de un Dios que protege y cuida, en un contexto donde el sufrimiento es una constante. Esos cuerpos post mortem pertenecen a todos menos al Dios asignado, que se enuncia desde el título del poemario como una ausencia innecesaria; aunque puede ser liberación y problema al tiempo, este Dios ausente permite que la poesía de Sánchez habite y exponga el vacío y así se expresa a un Dios sin cuerpo porque está hecho a imagen y semejanza del colombiano violentado[1].

“Es el halo del desaparecido

en la mitad de la noche”.

La poeta utiliza esta imagen para exponer el vacío y la incertidumbre que rodean a la sociedad colombiana. El Dios ausente permite que la poesía de Sánchez habite y exprese la desolación y el dolor, y, al tiempo, nos permite cuestionarnos por esas figuras que deberían “salvar” pero no lo hacen (entiéndase por Estado). A lo largo del poemario la relación entre el cuerpo, el colombiano desaparecido y Dios es cada vez más fuerte, con estos tres puntos Mery Yolanda Sánchez no solo nombra la guerra, sino que la estrella con lo humano.

Con lo anterior, expongo los tres puntos más detalladamente.

 

      1. Dios que se vuelve liberación:

El trabajo de Mery Yolanda Sánchez no busca llenar ese vacío, sino habitarlo y exponerlo. El Dios sin cuerpo no es una tragedia, sino una demostración; al despojar a Dios de su cuerpo, está despojando a la realidad de una figura que, históricamente, ha servido para justificar o explicar el sufrimiento. Si Dios sobra, si estorba, es porque la única respuesta posible a la tragedia no está en lo divino, sino en lo humano. En la capacidad de la memoria para recordar el olor del muerto, en la valentía de la denuncia para nombrar el dolor. La ausencia de Dios no es una falta, sino una condición para que la verdad emerja sin consuelos falsos.

 

Faltante

Confusión, pausas, huecos

sonidos difusos del deseo

Dios sobra, estorba”.

  

      2. Relación de la violencia y el cuerpo

Como mencioné al inicio, hay una variedad de cuerpos post mortem. La poeta explora cómo la violencia ha marcado y transformado los cuerpos de las víctimas, convirtiéndolos en espacios de dolor, sufrimiento y muerte. Los cuerpos son descritos como campos de batalla, donde la violencia se libra y se manifiesta de manera brutal y despiadada, llevando a la deshumanización del cuerpo y convirtiéndolo en un objeto sin valor ni dignidad. Sánchez describe cómo los cuerpos llevan las marcas de la violencia, y cómo esas marcas son un recordatorio constante del dolor y el sufrimiento que se ha infligido, sirviendo como testimonio de esto mismo. 

“Tiento,

palpo cada pliegue del pecho.

Hace falta mucho detergente

cuando mi país hasta en la ropa duele”. 

 

       3.Relación entre Dios y el cuerpo

La poeta presenta a un Dios ausente, sin cuerpo, que no interviene para evitar el dolor y la muerte. En su lugar, los cuerpos de las víctimas son los que llevan las marcas de la violencia y el dolor, mientras que Dios parece ser un ente distante y desconectado de la realidad humana. Esta relación sugiere que la idea de un Dios benevolente y protector es incompatible con la realidad de la violencia y el sufrimiento que se describe en el poemario. La ausencia de Dios en relación con los cuerpos sufrientes es un tema central que cuestiona la naturaleza de la fe y la espiritualidad en un mundo marcado por la violencia y la injusticia.

Dios casi nunca se presenta como un ente físico, es más, de las únicas veces que la poeta enuncia una forma tangible de este Dios es cuando menciona “un Dios que ha venido a bañarse en la sed de los muertos” mientras que en otros momentos ese Dios parece solo un elemento onírico o metafísico, se habla más de sus acciones que de su “existir” como tal “cruzan hilos donde se bambolean las equivocaciones de Dios”

El Dios sin cuerpo de Mery Yolanda Sánchez no es una figura de desahogo, sino una manifestación de la realidad colombiana, una realidad marcada por la violencia, la desaparición y la pérdida. Al igual que su poesía, este Dios está rodeado de preguntas y denuncias, no de respuestas. Y lo que tienen en común el cuerpo de un colombiano y Dios, es la ausencia. 

“Enredados en barrotes de humo

escriben país en las paredes de la guerra”.

 

  

Referencias bibliográficas: 

  • Mery Yolanda Sánchez (2024) Poesía Completa - Dios sobra, estorba. Instituto Caro y Cuervo.
  • Nelson Romero Guzmán (2023) La escritura del cuerpo como testimonio y memoria de la violencia en la poesía de Mery Yolanda Sánchez. Abisinia review.
  • Echeverry Fernández, D. , Mateus Torres, L. M. ., & Molina Morales, G. . (2023). «Hace falta mucho detergente cuando mi país hasta en la ropa duele». La memoria en la poesía de Mery Yolanda Sánchez: violencia, espacio y cuerpo.
  • Hildebrando Porras (2016) El hábito del ritual.

 

***

 

Mery Yolanda Sánchez (1956, El Guamo, Tolima). Su obra literaria aborda temas como la violencia, el dolor y la memoria en el contexto colombiano, destacándose por su crudeza y profundidad. Ha publicado varios libros de poesía, incluyendo “La ciudad que me habita” (1989), “Ritual para las noches” (1997), “Dios sobra, estorba” (2006) y “El hombre que escupe mariposas” (2017), así como la novela “El atajo” (2014), que recibió mención de honor en el II Concurso de Novela Breve de la Universidad Javeriana. Obtuvo mención de honor en el concurso "El cuentista inédito" del Centro de Estudios Alejo Carpentier en 1987 y en 1994. Fue beneficiada con la Beca Nacional 1998 del Ministerio de Cultura por su proyecto Poesía en Escena; ha dirigido talleres de poesía para niños, jóvenes y adultos en diversas instituciones, incluyendo cárceles y universidades. Su trabajo ha sido reconocido por su capacidad para dar voz a las víctimas de la violencia y su compromiso con la memoria y la justicia social. Actualmente está realizando una profesionalización en la Universidad Central.

 

Ivanna Manuela Rivera Monsalve (Bogotá, 2005). Estudiante de creación literaria, ha sido tallerista de "Escritura desde cero" en los años 2023 y 2025, además de brindar apoyo logístico, acompañamiento de autores en la FILBo durante los años 2023, 2024, 2025 y apoyar en el Festival de Literatura de Bogotá en 2024 y 2025. Obtuvo la Primera mención en el Concurso Nacional de cuento para bachilleres de la Universidad Central (mayo 2021); tiene algunas publicaciones con editoriales independientes y la revista hojas Universitarias 83 de la Universidad Central. A finales de 2025 participó del taller “Tejer en comunidad estrategias de mediación de lectura, escritura y oralidad” para mediadores LEO.

 

[1] Entiéndase por persona que ha vivido de forma directa la violencia y/o conflicto armado en el país.



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