22. Amelia Muñoz Sanabria. El plumaje del cóndor
Como parte de las acciones del circuito literario «El plumaje del cóndor», que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista literaria La Raíz Invertida publica, cada semana, a una autora o un autor cundinamarqués.
Este circuito literario, que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra del Cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en noviembre, en el municipio de Cota, con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Ruth Amelia Muñoz Sanabria (Madrid, Cundinamarca, 1987).
¨Guardo un vivo sentir por las palabras y una imagen de infancia: yo sentada en una mesita con un lápiz y un papel: un lugar en el mundo. La escritura es un lugar, y abrigo ese sentir.
Preguntarme por mi voz es un deseo de confrontar, alimentando, esa artesanía que puede ser la escritura, al tiempo que esa pregunta constante por el existir. He cultivado especialmente la lectura y publicado algunos textos de diversos géneros. Realizo talleres de lectura y escritura, así como procesos de creación literaria junto a diversas poblaciones y comunidades.
Me he formado gracias a la lectura acompañada, al diálogo. Profesional en estudios literarios, Ingeniera industrial, Magister en investigación integrativa en humanidades. Nací en Madrid Cundinamarca, en el año 87.¨
Poemas
Maíz
Un ver
Cordillera
*
Sobre guardarse las cosas
Espejo
*
Sustituciones
Digo
*
Montaña
e xí ja se
I.
Maíz
En el desamparo del jardín
el último de los maíces sobrevive
Sobre su espiga erguida un pájaro
le canta
planta de noches largas
planta de largas noches
amarilla cuando desnuda la savia yendo y viniendo por entre el cuerpo tostado
y aun
sin fruto que penda
sin tallos hijuelos
-promesa de grano amiláceo-
sésil
persiste
la inflorescencia
La inflorescencia
–sonrisa perpetua-
que es la vida al fin y al cabo afirmándose
en la cabecita del maíz que mira al cielo lluvioso
II.
Un ver
Mirar, estando sola
un punto que no se fija en la materia
sino que sigue tras las paredes
para abrir a tiempo incierto
un camino a mi mirada,
es también cerrar los ojos
en busca del vértigo
del propio corazón
. . .
Parece el adentro de un caracol
inaccesible
por cuyos bordes brillan en líneas finísimas
el agobio de las preguntas
y las claras bellezas.
Y también el silencio.
Su pequeña oscuridad se abre
como un hondo camino al principio de mi memoria
y todo recorrido cabe
en el trazo circular prolongado
que mis yemas van dibujando
. . .
Soy una niña ahora mismo
y todas estas son impresiones
incesantes
Soy una mujer
en el filo del vértigo verse
viendo y esperando ver
III.
Cordillera
Mi viaje
es ir en ese tren
en forma de mí
en forma de partícula vibrante
en forma de pregunta
Mi mirada
que ha cambiado
-¿sabré cuánto, sabré cómo?-
brilla en la ventana
i r i s a d a
mientras todo lo demás se desvanece
entre niebla y tiempo
incierto de ese tren que empuja
Rá
fa
gas
de luz
cruzan por mis poros latentes
Todo va conmigo y cabe de tal forma en mí que me supera . . .
Todo estalla en su umbral
.
A lo lejoscerca:
la montaña
-¿dónde acaba ella y dónde empiezo yo?-
La montaña que al otro lado de todo irrumpe
con su presencia incesante
con sus pliegues donde encuentra mi mirada un paso
(un pulso)
Ella, a donde mirara y mire, siempre
horizonte dilatado
trazo
diálogo
misterio más hondo en la noche
Vivir es hablar con la montaña
hablar con todo y en todo fundirse inevitablemente,
habitar este valle extendido e íntimo
(este pecho)
Límites como membranas imposibles
distinguen los innumerables matices de cada camino
las sendas
(mientras en la marea del corazón
todo se funde)
Todo camino aquí es curvo
tibio
descender
entre
montañas
La escritura es ese riel velado por el pasto en cualquier curva de tierra caliente
templada
fría
riel raído ido
traído!
vuelto a la vida por mi mirada que
penetra el tiempo de esa materia, de esa mano, de ese empeño
Todo se fuga en el empuje de esa rítmica (del tren andando entre tiempos)
y retorna
en profusión de verde
. . .
Y ahí-aquí voy yo, queriendo fundirme-fundida
en la intensidad de ese-este andar
* *
IV.
Sobre guardarse las cosas
Silencio.
He visto la forma intacta en mi abuela mi madre y yo
el dorso del rostro
Lo vi una tarde en que mi abuela sonreía y era joven como una novia y más joven como una muchacha que no quería casarse
¿Quién habla de esa silueta, de ese trazo que nos confunde a todas hijas en madres en abuelas y nos conserva a todas ese instante de muchachas eternas?
He nombrado el silencio
y alguien me dice que nombro capas
¿Cuánto habrá remontado la vida sobre esos perfiles para dar lugar a otros?
nunca lo sabremos, sólo vemos la forma intacta y callamos
evitamos o dudamos y no hay forma para lo no dicho
Hay plegarias
pero mejor sería un canto, mejor un madrazo, mejor un aullido
¿O hay otras formas de la aproximación?
¿es esto un intento o un desmayo?
¿Por qué se me da por decir, por hurgar ese silencio?
V.
Espejo
Cuando me veo, veo un abismo
siento un vacío – dijo ella
Y la frase abrió una grieta en el aire
en el adentro mío
Tuvo un bosque de pequeña
hecho de casi nada
-de ella-
al que iba en secreto y allí ella era el cosmos
Ahora los senderos se le confunden
se le pierden en la oscuridad
negra
¿Dónde verse? ¿cómo?
¿Cómo abrigar esa infinita vibración de vida?
Su voz tiembla como sus ojos
al contacto
su corazón tan tierno de lo puro expuesto
late
su angustia
No quiere vivir desde una tristeza
¿Qué ojos has tenido para ti misma?
Habrás de tejerte un espejo
* *
VI.
Sustituciones
Que disque estamos hechos de repeticiones
que la esencia de reconocer nuestro rostro es la repetición
Que el alma se repite una y otra vez para ser ella
para no perderse
Y que sustituimos el mar de las primeras sensaciones
con el mar que hemos alcanzado a ver a imaginar a intuir a desear a perder
Y nos trazamos con esa espuma que vuelve
la esperanza de la vida misma
jugamos a esperar el remonte de la ola
tememos el remontar de esa ola
vemos nuestras huellas húmedas secarse y borrarse
¡Ahí viene una!
quisiéramos guardarla en el pecho
que habitara quieta y viva
tranquila viva
que fuera nosotros
que fuera nuestro primer cielo abierto
¿Qué pedazo de mi primer atisbo de amor me estás recordando ahora mismo?
¿qué forma de amor te has inventado que vuelves a ser para mí?
Pero, hay más
Son otras las formas en el juego de la sustitución y de lo que no es sustitución
He rebasado el recorte del amor
He desteñido en más colores la angustia, la espera, la alegría
Más que mi madre o mi padre, me habito yo misma
y hay espacio de sobra para que te habites en mí
Más bien jugar a eso
Seamos hijos ambos del desamparo que recuerdo
y soportemos juntos ese sentimiento tan humano
seamos hijos también los dos de un misterio pródigo
y abriguemos juntos ese milagro
Sonriamos con una sonrisa que no sustituya ninguna otra
inventemos esa sonrisa cada vez
y callemos
sí
Tomo tu mano como tomé la primera promesa
como me así a la vida
pequeña
y dejo que me beses pequeño
para amarte
y suavizarte los primeros dolores
más que el inconsciente
más que la historia
más que la magia
más que el mito
más que el misterio
esto
la vida misma hoy
en nuestros ojos
únicos
llenos de espuma de mar
llenos de mares de espuma
VII.
Digo
Este misterio es tan grande
para caber en la garganta
para que nazca una palabra –verdadera-
han tenido que nacer mil fibras en nosotros
han tenido que templarse y vibrar por el contacto
El alma dibujando un trazo
llenando de colores la palabra mamá cielo agua
y el agua desbordándose en nuestro pecho
corriendo a nuestros caminos innumerables
a la punta de los dedos
Al tiempo vamos tejiendo los afectos
trenzamos rostros familiares y paisajes
para asir nuestros pies a la tierra de nuestra propia vida
vamos juntando todo
nos caben las estrellas entre las sienes
y agradecemos esa belleza
pero otras veces nos pesa en los párpados la dimensión de esas mismas estrellas
lloramos
cómo nos duele el dolor
cómo el sufrimiento en los ojos
en los párpados abiertos cada día
y mantenemos con todo la potencia de los sentidos abiertos
aceptamos el misterio dejándolo penetrar en nosotros como un ave sin nombre
que estalla en luz
que pasa y se posa
juega va y viene
-sonrío-
sentimos el roce, el batir de sus alas, su corazón latiendo la belleza
avecita cómo eres de extraña y de bella
me habitas, te alimento, me das la vida plena de vida
y yo te entrego mi primera palabra
mi primera palabra es bendecirte
VIII.
Montaña
¿Es esta montaña una sola?
¿Y sus capas réplicas de ella misma
unidas la una a la otra
por el temblor original
en una sola forma de cuerpo?
Un cuerpo
un abrigo es
un misterio de capas
vivas
es
¿Es esta montaña
pecho de tierra
bruma blanca
(tus senos)
en la noche
la bestia dormida
es?
Casa de la ninfa
ella
o la misma ninfa
o la casa
de su animal secreto
de su mujer
es?
Es esta montaña
la montaña de luz hecha en mis ojos
cambiante una
la que quiero dibujarte.
ES
IX.
e xí ja se
A veces se mira hacia abajo
caminando entre piedras
Voy hacia las estribaciones
(estribar)
El sol es una pomada en la espalda
al principio
Descanso de sombra de pájaro
en sombra de pájaro
(ráfagas)
a lo mejor voy subiendo la montaña
y el viento –como siempre- arde en las mejillas
baja un hilo de agua silenciosa
como un milagro
apenas para meter las manos
beber lo que no alcanza a derramarse
(la sed)
a veces la cáscara de los pasos suena
y ese sonido desprende la tierra
se pulveriza
un instante
bueno
* *