Alejandra Menco
María Alejandra Menco Valero es la ganadora del Primer Premio Nacional de Poesía Obra Inédita, otorgado por la organización Tertulia Literaria de Gloria Luz Gutiérrez, gracias a su obra Pez Rojo, presentada bajo el seudónimo «Marie Ann». El jurado, integrado por Juan Carlos Acevedo, Andrés Osorio Guillott y Nieves García Prados, reconoció en este libro una escritura de notable profundidad poética y solidez estética. Los poemas que siguen constituyen una muestra de la obra galardonada.
CURSO ALTO
Nacer es la primera herida
no
no elegimos la vida
abrimos la boca
cuando el llanto aparece
el principio es agua
sangre
cubrir la memoria del cuerpo
No nacemos
nos exilian
el único lugar propio
de órganos y huesos
ya no es nuestro
nunca lo fue
pero es tan cálido
como las rodillas raspadas
y la quemadura del sol al mediodía
Hace tanto que fue la piel
Pero mejor
no elegir el nombre
ni el rostro
quizá solo la mañana
porque fue marzo
o hace un siglo
ahora.
ESTUARIO
Alguien
ve pasar la luz
demasiado tarde
el río
que atraviesa la sed
también corre
tras el oleaje
deltas de cuerpos crecen
adheridos al movimiento
de un corazón oblicuo
manglares rojos
que tragan muertos
entre las raíces
donde anidan
ojos abiertos
por la sal
Alguien despierta
y no se atreve
también del mar
viene la resistencia de los seres
al agua.
ANFIBIA II
Des-ordenarse
romper el lenguajeórgano
miembros
dedos
húmero
radio-cúbito
ventosas discoidales
creciendo-me
adherirse
al agua
como a la tierra
en vertical
fuera del huevecillo arrojado
entre miles de ojos
húmedos cubiertos
por una membrana gelatinosa
capaz de acomodar
al animal y su forma
ser primitiva
larva
microbiana
Una con la materia
en
descomposición
tejido blando
alimento
moscas escarabajos y gusanos
la química del suelo y su oxidación
vuelta al origen
a la composición celular
encuentras el cuerpo que has amado.
***
«“Cada río habla su propio lenguaje”, nos dice Alejandra Menco. En efecto, en Pez Rojo asistimos a una palabra que ha encontrado su propia manera de nombrase. El dolor como una herida que se abre en reversa para asir las vocales justas y nombrar lo que muchas veces no puede denominarse con el lenguaje acostumbrado. Se trata de un cauce que corre en caída, pero que asciende desde el propio poema.»
H.A.G.