5. Jairo Guerra. El plumaje del cóndor
Como parte de las acciones del Circuito literario ¨El Plumaje del cóndor¨, que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca y en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista La Raíz Invertida publica una autora o autor cundinamarqués, cada semana. Este circuito literario que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra de cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en el mes de noviembre en el municipio de Cota con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores y la creación de la Colección de autores del departamento. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Jairo Guerra:
Jairo Guerra (Bogotá, 1956) Sus primeras letras las aprendió en Chocontá Cundinamarca, donde su infancia estuvo marcada por los libros y la literatura. Es dramaturgo, poeta y novelista. Químico, maestro en artes escénicas, Magister en ciencias exactas y PhD en ciencias de la educación. Cuenta con varias publicaciones de poesía, ensayo, pedagogía, dramaturgia y narrativa. Conduce el programa Concierto de poetas en la ciudad de Bogotá. Ha sido integrante del consejo nacional de cultura, dirigente cultural de la Organización indígena de Colombia (ONIC), director de cultura de Villa de Leyva, de la Universidad de la Amazonia y varias entidades culturales del orden departamental y municipal. Para el año 2026 publica su primera antología poética Catarsis, las novelas Rábanos desnudos y Negro. Ha sido cofundador y director de varias revistas y periódicos culturales. Integrante de la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca.
Rojo sensual
Tan fortuito como la vida
tan solo la partida.
Destino consumado.
Plácida penumbra lejana,
acecha tu cuerpo.
Tus labios palpitan
con furor de taberna.
La sangre fluye,
galopa el rojo sensual.
Tus pétalos se abren para gritar.
Los gritos buscan ecos en los muros,
las ventanas abren las bocas,
miles de pupilas escarban el concreto,
astillas de cristal caen enrojecidas.
Tus labios,
recostados en lecho trepidante, absorben la violencia.
El asesino calma la sed.
Las alcobas duermen, el amanecer bosteza,
la mar ronca,
las gaviotas vuelan.
Orgasmo
Ciega las miradas,
contemplando penumbras.
Olvido de laberintos,
se agudizan las caricias.
Se escucha un murmullo de fondo,
eco profundo de difuntos.
Desnudez de los andrajos,
la brisa te vuela, cabalgando destellos de luz,
explotan los gemidos.
Emana del humor,
descarga de entrañas, escancia la piel todas las fragancias.
Libélulas acopladas,
sembrando de polen,
los estambres del placer.
Oda pasional
Penetrar en tu capullo,
flor de los campos.
Serpentear en tus recónditos paisajes
sentir hasta la médula
el corifeo inmarcesible del placer.
Canta tus gemidos, mientras cabalgan tus entrañas.
Tensa los muslos, relaja los sueños.
desordena la moral,
nunca disimules,
porque la muerte llegará sin enmienda.
En el último estertor,
estarán deshojando otra flor
en los campos nudistas del Averno
Vientos de guerra
La tierra está en celo,
desea ser fecundada
parir otro planeta.
Misiles nucleares serán sus amantes.
vuelan los misiles,
hongos radiantes iluminan la tristeza
violando la ingenuidad del territorio.
Amaos los unos a los otros.
De esta gestación
emergerán gusanos de ultratumba,
trincheras celestes de huesos rapados.
Sobre los osarios
ha de nacer otra humanidad,
otra vez bella, inocente y sola.
¡Vientos de Oriente y Occidente!
Hermosas lunas latinas,
amada Pacha Mama,
desde esta barbarie pido audiencia, para retornar al origen del caos.
Solo necesito una porción de barro
el aliento del suspiro, para engendrar en tus entrañas,
amada vida,
los universos del próximo retorno.
Omaira
Eleva la mirada hasta el cráter lunar.
Sostiene valiente el último estertor.
Sin gritar, eleva su voz,
clamando por los párvulos.
Cuarenta mil gritos la acompañan.
Lodo sobre piedra, piedra sobre lodo.
Armeritas brotan por el alarido de la tierra
Ni santo, ni campo, no hay bendición que los redima.
La noche más oscura del Lagunilla
ruge con el presagio de la impunidad.
Trece años no son suficientes
para alcanzar la libertad.
Tres días no fueron suficientes
para conjurar la inocencia.
En su agonía otorga la lección del coraje con dignidad.
De aquella niña que elevó su mirada
para que algún paraíso respondiera.
Yagé
Si deseas conocer los límites del mundo,
acércate a los confines del universo.
Cuando te halles
próxima al hueco negro del final,
allí donde comienza la nada, justo donde termina lo que existe,
coloca enfrente un espejo cóncavo
y sigue andando en tu reflejo.
(Exilio del alma)
I
Caminar solo por los caminos ya caminados,
Buscar la piedra del descanso
Pensar en detenerse
Es correr al destino incierto
Con el mundo que nunca se detiene,
Con su vacío que sigue andando.
Quisiera poder detenerme sin andar
Sin tiempo, sin verbo corporal
Para poder detenerme en algo
Romper todos los caminos
Mudar los senderos transitados.
Pero acaso, ¿existe lugar para detenerse?
Los senderos se bifurcan, los meandros se diluyen.
Te puedes detener en el ocaso
Pero el camino sigue andando.