Revista Latinoamericana de Poesía

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4. Erika Solano. El plumaje del cóndor



Como parte de las acciones del Circuito literario ¨El Plumaje del cóndor¨, que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca y en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista La Raíz Invertida publica un autor o autora cundinamarqués, cada semana. Este circuito literario que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra de cóndor) desde abril hasta octubre, culminará en el mes de noviembre en el municipio de Cota con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores y la creación de la Colección de autores del departamento. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Erika Solano:

Erika Solano (Bogotá, 1991) Escritora y docente con trayectoria en creación literaria, promoción de lectura y escritura, y gestión de procesos culturales y pedagógicos en Funza Cundinamarca. Su trabajo articula la literatura con las artes visuales, la mediación cultural y los procesos comunitarios. Cuenta con experiencia en formación de lectores y escritores, producción editorial independiente, participación en redes nacionales de creación literaria y liderazgo de proyectos culturales en instituciones públicas. Ha publicado narrativa, poesía y poesía visual en libros, antologías, revistas y fanzines nacionales e internacionales, y ha sido reconocida en convocatorias culturales y premios literarios. Integrante de la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca.

 

 

FANGO

 

Debo matar la falsa idea de todo

pero antes,

debo romperme tantas veces

para ver las respuestas más simples:

la serpiente roja sumergida en el fango

asecha un rastro de símbolos,

su belleza habla del peligro de una verdad

encontrada en un lugar recóndito

que no es adentro.

 

Regresa por donde viniste

sangra

recoge tus cristales, sobrevive a la sed

como antes has vuelto, criatura valerosa

del desierto de la culpa.

 

No quiero olvidarme de vivir

mientras me arreglo y me persigo lejana

en ese horizonte abierto, contaminado

más allá de la jaula invisible

que es todo en lo que creo.

 

 

EL TIERNO ROSTRO DE LA AGUJA

 

en el instante exacto en el que abro los ojos

hilos invisibles sostienen al mundo,

otra idea lanzada al fuego

una creencia más asesinada

tantos dioses muertos y mis manos manchadas,

afuera todo es la misma ficción

genocidio, hambruna, destrucción

duele lo indecible, poco me queda,

la miseria compartida, el hastío.

Con los ojos cerrados veo completo el cristal

mi desalmada des-ilusión.

Despierto.

El tierno rostro de la aguja

terrible como un parpadeo

vaciará esta imagen de todo significado.

 

  

INVOCACIÓN

 

El silencio es la imagen más pura

el vacío que deja la estampida del trueno

en la vastedad de la mirada.

 

El espacio entre gota y gota

compone una sinfonía perfecta

la ausencia de sonido

es el vuelo en calma

surcando olas intensas

en la levedad de la palabra.

Nada es quietud, todo danza

fluye invisible y vertiginoso

hacia el estanque inalcanzable

de la música sagrada.

 

 

VIAJE A LA PREGUNTA

 

La noche se mira así misma

es una laguna inacabable

la visitante es ella

la otra es la que sueña,

una figuración, reclama salirse del espejo

debe limpiar sus aguas

sí quiere reflejarse en su espesura,

hay mucho de engaño

en esta efigie repetida y oscura

cuando no sueña que está despierta

atravesando su propia hondura.

 

 

VIAJE TRANSLÚCIDO I

 

Se pausa el latido

un agujero inmenso succiona mi sombra

escarba la médula, el origen de la noche

una entidad inunda el espacio

está en todas partes, agolpada en el pecho

conozco su rostro sin forma

su posesión antigua, su pulsión mortuoria.

 

Esta vez le declaro la vida

esta vez No.

Esta vez es mía, solo mía

mía es la palabra

el grito, la espada

el imperio del miedo

no pisará nunca más este país.

Sola, desnuda la herida

me juego la existencia

por lo único que poseo en este naufragio.

 

 

VIAJE TRANSLÚCIDO II

 

Rojo tibio

rojo primordial

la noche, sus visiones

hierba mala en la entraña

turbia la palabra

dolor mudo, bestial.

En la intensidad del rojo está la respuesta

el mismo río interminable

cuando se desangra el sueño entre las piernas.

 

 

VIAJE TRANSLÚCIDO III

 

Soñar,

éxodo despiadado

invoco respuestas al vacío

una de mil deidades

lanza las cartas, mueve sus fichas

de nuevo la prueba

el laberinto, código ancestro

un viaje postergado

madre, padre,

volveremos a ser trinidad

germen, raíz, certeza.

 

El miedo tiene otra sintaxis

un terremoto tragándose la tierra

devora la arquitectura del espejo

sobrevivo al terror de la imagen

algo inmenso muerde el señuelo.

Despierto.

 

 

LA SED SE PROPAGA

 

I

Mirada en llamas

un desierto negro cubre la montaña

el árbol se escapa por las ramas

la casa del árbol ya no es la casa de las aves

la tierra es del color del despojo

el dolor es una nube inmunda

escaso el aire

24, 30, 48 horas

en pocos días seremos trizas

llanto sin gloria.

 

Huele a quemado

madera quemada

animal quemado

piel quemada

oxígeno en combustión

conflagración de conciencia.

 

La tierra calcinada de mi carne, huesos, tendones

la materia desquebrajada de mi pelo, uñas, cicatrices

los ríos abiertos de mi sangre

la sal de mis lágrimas, sudor, saliva

mis pulmones, selva tupida

el fuego fatídico de mis intestinos

Tómalos, madre.

Te regreso el alma que te arrebaté al nacer

cerraré los ojos hasta convertirme en ceniza

volveré a ser la semilla que besa tu sueño fértil.

 

II

Pienso en la sed, en el cielo subterráneo

una luz antigua, átomos agitados

los nervios bien abiertos,

es el agua en su estado espiritual

sobre tu orilla desnuda, un pensamiento árido

el estruendoso abismo del deseo

la devastación del amor antes de la muerte

sal en la herida

luna roja, marea alta

fuente, palabra pura

que venga la tormenta

la sed se calma con más sed

no se apaga

con el candor de un cuerpo en ruinas.

 

III

Bajo tierra

un grito enterrado en el nervio de las brasas

cualquier brisa puede ser catástrofe:

sofoco

pensar es difícil

asfixia

turbio el aire

ahogo

la palabra espesa

sentir es humareda.

 

La sed se propaga

reseca la lengua, cuerpo que grita

la sed se prende, arde nuestra codicia

la lluvia no viene con rezos

el agua llega si se enfría el juicio

si nos callamos de una vez

evaporarnos.

 

IV

¿Esta sed, de dónde viene?

Instinto, necesidad.

¿Este cansancio de cuál sed viene?

De la soledad, del espejo.

¿Esta guerra sin sentido, de cuál dolor viene?

De la flecha, la ternura asesinada.

¿Este miedo de qué país viene?

De la patria de nadie, de la palabra de todos.

 



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