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11 May 2021 / 12:42 pm

El lugar exacto de mi noche

 

Nota y selección Diana Carolina Daza Astudillo.

El cine, la pintura, las máscaras del amor, Emily Dickinson, son apenas algunas de las cosas que perturban a Magda Pinilla. Al leerla uno se da cuenta que lleva años trabajando obsesivamente para descubrir las palabras, la música exacta, que por medio de la poesía, hablen por ella. Uno alcanza a sentir el sudor de media vida dedicada a excavar el lenguaje con delicadeza y paciencia hasta encontrar el lugar exacto de la noche, su noche.

Los invito a servirse una generosa taza de té de menta y leerla, aquí compartimos algunos de los poemas de su libro El lugar exacto de mi noche, editado por Épica Ediciones 2020.

 

 

 

 

 

LENGUA DE SEÑAS

Ejercitar

tensar

estirar el músculo

hasta que la herida

ceda

o se cierre.

Hasta que de la lengua

no broten más

palabras.

 

 

 

 

 

 

LA MUJER DE LA MANO EN EL PECHO

A la hora en que el sol se extingue

una mujer se despoja de su manta

lava su sombra

humedece su desnudez de semilla dulce

para que el agua restituya

la cicatriz mutilada

del amor.

 

Sus caderas ya no danzan

en clave de deseo

los acordes inventan

nuevas trayectorias

delirios del óleo

que palpita en su vientre.

 

La mujer

de la mano en el pecho

no renuncia a su condición de ninfa

muerde sus labios tornasol

mientras el mar se agita

como augurio de muerte.

 

Es necesario

abrir los ojos

es necesario gritar

hasta que el pacto se cumpla

hasta que el ritual

se complete

hasta que la vida florezca

en la irrupción de la piel.

 

 

 

 

 

 

 

DECIR EL AMOR

Vano intento decir el amor.

Darío Jaramillo Agudelo

No, no puede decirse el amor.

Si me piden nombrarlo, me sale sangre oscura.

Palabras anegadas, convulsiones

llagas en la boca

abatimiento, dolor.

 

No nombrarlo es mejor.

 

Prefiero hablar de cosas alegres,

por ejemplo, la muerte.

Tan cercana, tan accesible.

La hermana sin igual,

fiel a besarnos,

ante cualquier paroxismo.

 

Podría escribir ahora mismo

una hermosa elegía,

tan sentida, tan quebrante

que los ángeles

no podrían posar la mirada

sin sentir una daga

atravesando su desolación.

 

Y si escribiera a la vida,

sería el mismísimo Eloah

en persona o espíritu

sobre sus aguas flotantes

quien vendría a admirar

en mis palabras

las ciudades de cristal,

serpientes de neón

hombres y mujeres sin pecado

gozando sus cuerpos

una y otra vez

una y otra vez

en el jardín artificial de las delicias.

 

Pero, el amor, el amor es maraña

simulación obtusa,

inexpresable temblor.

 

No nombrarlo es mejor.

 

El amor es la fuerza que te acerca a la llama

que te impide pensar que el fuego devora

y consume de rama a raíz.

 

El amor es un albatros herido

al borde del abismo

sin miedo a caer

animal que ansía ese último vuelo

el azul profundo

del puerto sin retorno.

 

Amor es pensarte,

ahora,

con toda mi sangre, mi inundación oscura

con mi boca herida,

viajando hasta a ti

amor, besarte en el principio y en el fin

en goce del cuerpo

en la elegía un paraíso.

 

Y saber que ni la maraña, ni el ave moribunda,

ni el fuego que arde

podrán alcanzar

este abismo

en el caigo

muero

y vivo otra vez

al escuchar tu voz

de nuevo en mi puerto.

 

 

 

 

 

 

 

VERTICAL

Infructuoso esfuerzo este

de sostener andamios con los pies.

Tomadas de las manos desafiamos

ese cielo que pasa en cámara lenta

⸺aquí está el paraíso⸺ les gritamos a los hisopos galopantes

y nos lanzan

el presentimiento de muerte cruel

techo que se quiebra

contorsión imaginaria.

La rama seca y su crac crac

bajo el pie de un niño blanco

agazapadas reímos del espectáculo

que ha dispuesto para nosotras

su público hereje.

Pero, las nubes no perdonan nuestra osadía

el vaho se hace de piedra

las nubes caen en el rostro

trasforman la sonrisa en mueca

y ahora sólo Bacon podría pedirnos posar

para su último tríptico.

El cielo que nos escupe

en los ojos cerrados

risa torpe

señal de desvarío

el andamio cede

el niño que trepaba a nuestras tablas

ha sido fulminado por el rayo

chocamos

ramas secas y sangre.

Reímos, bajo,

para que el dios mutilado

no sepa que con acrobacias evitamos al olvido

pies enristrados

y otra vez

ya sabemos

que el andamio es siempre nuestra casa.

 

 

 

 

 

 

 

RESURRECCIÓN

I

Si hoy te inventara

serías de tinta,

hambre y tabaco,

serías la historia del mundo

un deseo, un adiós inquebrantable

cuerpo revelado al ojo

ensayo para una muerte:

un poema.

 

 

II

¿Cómo aferrarte

si no soy un dios de la vida?

si te nombro y te convoco

te hago carne

en mi plegaria

canto para traerte

entre la luz y el agua

pero, no alcanzas

el latido

te pierdo de nuevo

como sal en la playa.

 

 

III

Es el temblor de la llama

que te aparta

mariposa blanca

te abraza,

me abrasa

en este simulacro de ceniza

eres fénix,

el fuego sabe que arde

lo que está destinado a volver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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