Revista Latinoamericana de Poesía

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CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE BLANCA VARELA



 

Indudablemente, una de las grandes voces de la poesía latinoamericana es la de la poeta peruana Blanca Varela, nacida un 10 de agosto de 1926, autora de maravillosos libros como Canto Villano (1978) y Ejercicios materiales (1993). Celebramos el centenario de su nacimiento con cinco poemas que dan cuenta de la voz contundente que habita en su escritura:

 

 

CANTO VILLANO

 

y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato


observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla


hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío


rubens cebollas lagrimas

más Rubens más cebollas
más lágrimas


tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente

emparedada
y el huesos del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato


este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo

es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne


mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea

no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos

 

A MEDIA VOZ

 

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

(De Canto Villano)

 

CASA DE CUERVOS

 

porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo


tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes


ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme nada infinita
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos

porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo


así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver

(De Ejercicios materiales)

 

 

Distantes y nunca tan próximos

caminamos sobre una tierra que zozobra

acostados en ella o simplemente de pie

sentimos el corcoveo del tiempo

 

no se trata de llamas temibles

 ni de mares ingobernables

en esta tierra la mente y el cuerpo

tienen el mismo vaivén

en el aire que carece de peso

ya que nada es diferente en la memoria

 de lo que hemos visto o imaginado

 

soñamos como vivimos

esperando sin certeza ni ciencia

lo único que sospechamos definitivo

el acorde final en esta vaga música

que nos encierra

 

a veces la duda

explícita como una flor

con pétalos y señales nos induce

a girar en nuestros ejes

a tener sed

a beber entintando labios imaginados

en el odre más viejo y mortal

 

lugar oscuro sitio de luz

sería el cielo en el ojo que se mira

en la mano que se cierra

para asirse a sí misma

en lo inmensamente abierto

 

a la postre como quien cierra un ataúd

o una carta

un rayo de sol

como una espada asomará para cegarnos

y abrir de par en par la oscuridad

como una fruta asombrosamente herida

como una puerta que nada oculta

y sólo guarda lo mismo

 

(De Concierto Animal)

 

NADIE NOS DICE 

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta

 (De El falso teclado)



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