Jaula
Jaula
Sobre “Semilla de abulia” (2024) de Nikol Cala
Por Valentina Molano
El poemario de Nikol Cala nace por la necesidad de hacerse escuchar, un grito desesperado por querer decirlo todo, una apuesta por mostrar lo visceral del encierro tanto en una, como en los espacios que habita. El poemario es atravesado por la enfermedad, la intimidad de la autora que nos va acercando poco a poco con un escenario doloroso y desmembrado por esa misma soledad que le desintegra la mente y le destruye el cuerpo; es por esto que la poeta hace del cuerpo el espacio donde se teje el desconsuelo mental que claramente hace de este una jaula, en la que no se siente segura y no puede a salir.
Este poemario se divide en cuatro apartados Asilo, reclusión, clausura y confinamiento; estos no están puestos a la deriva es una apuesta que nos lleva por un camino donde parece explicar cada una de las aristas del poemario, porque aún en medio del caos que puede tener una persona en la cabeza, este tiene siempre una forma, una ruta específica que termina desembocando en algún lugar. En este caso es el cuerpo, ese que sufre mutilaciones por un sistema.
“dejé de levantarme hace días
el colchón me abraz(s)a
no quiero irme
me quemo”.
La poeta utiliza la metáfora para adentrarnos en la dependencia al dolor, que se experimenta cuando ese mismo lugar se ve como un resguardo. Es por esto que empieza a encontrar espacios donde habita: la cama es un abrazo, pero al mismo tiempo es una brasa qué la sofoca, le incinera el pensamiento y las ideas, es una calcinación del ser gracias a ese lugar que parece vacío, pero está lleno de sufrimiento, que parece infinito. Es el desprendimiento de una misma, y que parece irresoluble, este es el sentimiento que carga todo el poemario, es el paso por un lugar que la quiebra a una y le muestra una realidad donde vive encarcelada, incluso del lugar de donde no se desea salir, lugar que una tiene o desea sostener en la tristeza, porque, aunque te sofoque, o no te deja respirar, ni ver con lucidez, ya eres una misma entidad atada a esa idea, donde la costumbre te permite ver como todo arde a tu alrededor.
El texto te hace vivir la experiencia de vivir empacada en cajas pequeñas, sientes el agobio de una persona que grita y pide auxilio, pero tampoco conoce otra cosa que no es el dolor; el estancamiento son esos pensamientos autodestructivos que se viven en el encierro tanto de lugares físicos, como en una misma, tratando de descifrar como en una sopa de letras, de arriba para abajo, de abajo para arriba, tratando de atrapar el consuelo, pero que el dolor no le permite.
“Al salir del psiquiátrico
firmé un acuerdo
la libertad
por
mi nombre por siempre
en la ropa
la planta de mis pies
marcada con herrado caliente
como ganado
para recordar a quién le pertenezco”.
La tristeza se empieza a encasillar una vez más en un nuevo espacio donde es de nuevo una reclusa, pero ahora la identifica, la nombra como un objeto, ese dolor le pertenece a otro como un número, como un signo peso, porque eso es el psiquiátrico, te dopan hasta poder controlarte para subsanar esa idea de muerte, pero no te ven como una mujer llena de esquirlas por todas partes, te magullan aún más las heridas que tienes en el cuerpo, porque eres consumidora del sistema, que no te quiere ver sana, eres una más, que se acomoda al blanco, a los ventanales de techo a pared, la privacidad ya no existe, es un encierro diferente, porque no puedes permitirte hundirte, debes mejorar para poder sentirte propia y salir de allí, pero igual, qué más da, si cuando salga ya estará marcada de por vida, como esa que tuvo que buscar refugio en otro lugar porque no podía consigo misma, siempre estará marcada con que en realidad le pertenece a ese lugar.
Nikol Cala utiliza el espacio de la hoja para ir deshilachando el dolor, en un juego de palabras y el movimiento de ellas para decirnos que las palabras se escupen y salen con una propuesta que le permite mostrar el sofoco, esa agitación cuando no se sabe cómo gritar pero aún así se hace que explote al decir, utiliza estos recursos, ya que hace del poemario una experiencia estancada, no lineal, porque las palabras te abruman y salen en espirales, en líneas rectas, inversas, porque así como están las cosas afuera, una está por dentro.
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Nikol Cala (Bucaramanga, 1999) Estudió creación literaria en la Universidad Central, ha colaborado en publicaciones digitales como La Raíz Invertida, Círculo de Poesía, Revista Temporales, La pájara pinta y Alter Vox Media.
También, ha participado en eventos literarios como el lanzamiento de la segunda edición de La risa del cuervo de Álvaro Miranda, moderando charlas en el Simposio Nacional de escritura creativa y, más recientemente, realizando talleres en la tercera edición del Festival Tren al Sur y el Festival Internacional de Poesía de Cali.
Es una apasionada por la exploración de lo poético desde lo cotidiano y esto se refleja en Semilla de abulia el cual es su primer poemario, el cual tuvo cabida en el 2025 en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, La Fiesta del libro y la Cultura de Medellín y La Feria Internacional del Libro de Cali.
Valentina Molano Tangarife (Bogotá, 2004) Estudiante de Creación Literaria en la Universidad Central, ha sido voluntaria en el Festival de Literatura de Bogotá en 2024 y 2025.