Revista Latinoamericana de Poesía

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José Alfredo Pérez Alencar



Una poética del viaje y la contemplación

 

 

 

José Alfredo Pérez Alencar construye una poesía atravesada por el asombro, la contemplación y la memoria espiritual de los territorios. En estos poemas, la naturaleza, la historia y el símbolo dialogan desde una voz que convierte el viaje en experiencia interior y la reflexión en materia lírica. Desde las alturas andinas hasta las ruinas de Roma, pasando por la espesura amazónica y las preguntas esenciales sobre la fe, su escritura avanza entre imágenes de gran densidad sensorial y una búsqueda constante de trascendencia. Hay en estos textos una conciencia del tiempo y de la fragilidad humana que se expresa mediante un lenguaje cuidado, de resonancias culturales y hondura meditativa.

 

 

 

PUMA DE PIEDRA

 

Vengo de la Ciudad de los Reyes

para ascender de la enigmática selva

a la tierra donde las montañas

son vestidas por el cielo.

 

Así llego a ti, Puma de Piedra,

avanzando entre las totoras,

mientras la Waira curte mis mejillas

y mis ojos acarician lejanos cerros.

 

Aquí, sobre aguas y leyendas,

quedan inmortalizados pensamientos

que ya no llevaré conmigo.

 

Aquí, en este lago, la gélida inmensidad,

avivada por los vaivenes de la popa,

me funde con el paraíso

ante la omnipresente figura

del mitológico Inti.

 

Esta incomprensible magnitud de la naturaleza

me predispone a sentir odiseas

de culturas ancestrales

obsequiando las más profunda de las ataraxias.

 

Por eso pregunto, a las ahora mansas olas,

cómo será tu noche

para poder construir versos

sobre los momentos en que la Killa

se adueña de tu forma.

 

Por eso me rindo

ante la fuerza de tu nombre,

convirtiéndolo en un incólume retal

de mis años de vida.

 

Puma de Piedra, donde los Phuyu

unen los colores del horizonte:

tornas la fascinación en paz.

 

 

 

NOS ESPERAMOS EL UNO AL OTRO

 

¿Por qué ahora? Te pregunto a ti,

profeta fraccionado en tantas voces.

 

Me das la rectitud sin estar sumido en tu manto,

me recoges y me dejas en libertad.

 

Te escudriño desde la metáfora del origen,

las yemas de mis dedos sienten la defensa

que desde antiguo muchos hicieron de ti.

 

Pierdo la fuerza, recojo el trigo,

paso penurias, hallo la muerte y tu salvación,

te persigo y te sumerjo en las aguas,

noto tu última plegaria como las tantas mías:

todo mi ser se estremece en tu fe.

 

A ti, dilema de las épocas, te nombro con cautela.

Guardo respeto por tus incontables causas,

me generas un dulce temor en el final,

proyectando la esperanza del inevitable

devenir.

 

A ti, que llegas ardiente o difuso en el tiempo,

intrigando a la cautela de mis pasos,

progenitor del todo, acompañante

de mi exacerbado desconocimiento,

dueño del eco de los siglos.

 

Acepto el regalo de tu semejanza: el empeño

de buscar lo opuesto se apoderó de mí.

Sé que todo lo debo, pero aún no sé nada.

 

Nos esperamos el uno al otro,

sin haber distancia.

 

 

 

ÁGUILAS NEGRAS

 

Águilas negras se elevan

alumbrando miles de vacuas basílicas.

 

Una voz cíclica las hace partícipes.

 

Es el credo

convirtiendo a la historia en un fiel pasaje.

Es la desidia social

paseando por las calles,

sembrando a cada peón de esta hueste

como una legión de estigmas que,

avivados por su exilio, nutren al adalid,

aquel momentáneo obrero de la persuasión.

 

Así, practica la trashumancia con ellos

al formular efímeros cadalsos,

mostrando el poderío

de repentinas sentencias

para exhibir en el lugar elegido

sus mordaces banderas,

elegantes y barrocas enseñas

del ávido olvido.

 

Se alzan las voces aledañas

cuando el fantasma sin rostro,

ladino discurso, ley de la estepa,

se ensaña con sus gargantas,

y la roca desnuda que abrasa en sus pechos

por instantes de furor,

no rebasa los límites de biografías

ni ese velo entre los semejantes.

 

El teñir de campanas ciegas

en las fauces de la ecuménica razón,

siempre será su esporádica zarza.

 

En los años, las mentes y mensajes,

perpetuada la estirpe

de aquel fantasma sin rostro:

tan solo quedarán las águilas negras.

 

 

 

COLISEO

 

Roma, qué profundo belicismo

habrá provocado la divina carcajada

de grabar en piedra tus postrimerías.

 

Sólo tus oradores entienden la panacea

de elevar tan colosal templo a la igualdad,

disuadiendo al verdadero dios de las épocas:

el ánimo popular.

 

Alienados con juglares de arena,

tal vez olvide sus auténticos deseos

y sea devoto al eco de la sangre.

 

Mas será la sangre derramada por uno,

cuando la cruz eclipse al león

arrojándote de tu soberbia montura,

 

cuando las vociferantes trinidades

perfumen tus callejones y los siglos.

 

En ti, Roma, hacedora de la cristiandad

 

emergerán aciagos devotos

liberados por el carisma

del convenido credo.

 

Cristalizados hoy los epónimos:

también tenemos pan y circo.

 

 

 

RECITANDO EN LAS MEJILLAS DEL TAMBOPATA

 

Bajo la consecuente altura de mis cimas,

resguardo las humildes vivencias del día

junto a la conmovedora esfera

que lega su alabastro al porvenir.

 

Estas dádivas de hálitos vespertinos,

en ocasiones olvidados

por la irresistible tristeza

con que se maquillan los bienaventurados,

 

se posan, venideras en la mente

como trigo del desierto,

como auge elegido para no morir en los mapas

que en nuestra piel descansan

expresándose incompletos.

 

Un rito de la serenidad,

patria última de las inexorables apologías

 

nuestro deseo

que cavilará por los templos lluviosos,

será la más telúrica imprecación.

 

Descrita perpetuidad,

espejismo rutilante

que las vísperas culminan:

 

Los monasterios caobas

que ante mi infancia se expanden,

donde siempre hallarás

escenarios vírgenes,

te los reservo a ti.

 

 

 

José Alfredo Pérez Alencar (Salamanca, España, 1994). Poeta, egresado en Derecho por la Universidad de Salamanca y crítico de cine. En poesía ha publicado el libro ‘Tambores en el Abismo / Tambores no Abismo’ (Labirinto, Fafe, Portugal, 2022, en edición bilingüe y traducción de Leocádia Regalo), Distinto y Junto (Universidad Nacional de Honduras, 2023) y Aljaba del asombro (Nueva York Poetry Press, 2026).  Cuando era niño la imprenta Kadmos le publicó una carpeta de poemas titulada ‘El barco de las ilusiones’ (2002, con 17 acuarelas del pintor Miguel Elías). Posteriormente publicó el cuaderno ‘Madre’ (Trilce, Salamanca, 2021. Dos poemas traducidos a 12 idiomas). Poemas suyos han aparecido en diversas antologías como: “Los poetas y Dios” editada por la Diputación provincial de León (2007), “Por ocho centurias” (XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca), EDIFSA (2018)“Palavras pela Paz”, Ediçao A Chama (2019)  “Regreso a Salamanca” (XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca), EDIFSA(2020), “Treciembre, coro de voces”, Vitrubio (2021), “El ciego que ve” (XXIV Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca), EDIFSA (2021), “De aquende y allende” (XXVI Encuentro de poetas Iberoamericanos), EDIFSA (2023), “Si te labra prisión mi fantasía” ( I Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Ciudad de México), Konesh (2023), “Il buio della ragione”, Amazon KDP (2024), “Cantos Mestizos”, Edit. Oxeda  (2024), “Para sitiar el asombro” (XXVII Encuentro de Poetas Iberoamericanos), EDIFSA (2024), “O corpo do coraçao” Edit. Labirinto (Portugal, 2024) y revistas de España e Iberoamérica. También ha publicado los libros ‘Pasiones cinéfilas’ (Trilce, Salamanca, 2020) y Iuris Tantum (Betania, Madrid, 2020). Sus críticas de cine se publican en las revistas literarias Crear en Salamanca y Tiberíades, mientras que sus artículos de contenido jurídico y social se dan a conocer el su blog Iuris tantum, que mantiene en el periódico digital Salamanca al Día.



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