Revista Latinoemerica de Poesía

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182. Carolina Cárdenas Jiménez



Presentamos a continuación un conjunto de poemas de la escritora colombiana Carolina Cárdenas Jiménez. Ella es narradora, poeta, columnista y editora. Docente y tallerista de Creación Literaria y Procesos de Lecto-escritura. Fundó la Revista Literaria Gavia, de la Universidad Distrital (2005), la cual dirigió y editó. Premio Internacional de Poesía: Rostros para autores con un rostro.

 

 


Alejada del mundo

Me era desconocido el sol, el olor de la tierra al caer la lluvia, la brisa de la mañana y el calor recalcitrante después del mediodía, las hormigas abriendo huecos en el piso, las cucarachas pegadas a las paredes del baño, los grillos sollozando como si escucharan mi gemido entre la vigilia y el sueño, en esa oscuridad que nos devoraba tanto a todos. Desconocía el día que agonizaba a las nueve de la noche y el desierto congelado en el aire, pegándose al cuerpo como un hongo.
En esa casa no vivíamos sino las hormigas, las cucarachas y el desierto que entraba por los orificios. Yo y ellos alejados del mundo, alejados de la fe y el silencio de los hombres, de la mentira de los días, de las hipócritas mujeres que no paraban de rezar, del llanto inútil de la humanidad y del sin sentido del tiempo.

 


Siempre he sido exilio


Más allá de las personas,
parezco unida a los parajes y sus silencios,
al espacio de aliento.
Es un largo desgarramiento la lejanía
de los lugares conocidos.

Es un adiós imposible de pronunciar.
No me quedan sino ciertos olores
y sonidos en la memoria.
En ese espacio de la incertidumbre
solo me tengo a mí misma.

Todo se presenta distante,
mi madre y su vientre.
Sus pesares en la vitrina de la vida.
Mi padre con sus quejas
y sus pupilas incapaces de decirme algo.
Mi hermano mayor con sus sombras lejanas.

La distancia parece consagrar la unión
entre dos seres que se aman.
Ya no tienen sentido las preguntas
del porqué la lejanía.
Ya nada me queda sino este exilio
del vientre de mi madre, de las pupilas de mi padre,
de las sombras de mi hermano.

Prefiero ser carcomida por el sol
Permanezco aquí
aunque estas tierras me sean ajenas
y su aire asfixie mi espíritu.
No miro los ojos de los dioses de estos parajes.

El sol es una enfermedad que carcome la piel.
Esta tierra es un desierto que se vivifica y deshace con el pensamiento,
terrenos encumbrados como muros.
Intento levantar la voz y alejarme con un grito,
esconder mi cabeza en la hamaca de mi silencio.

 

 

Viacrucis a la nada

 

En la lejanía avizoro voces que devienen de las raíces.
En la tierra del exilio la mudez es lo único que persiste.
El desierto con su sol que entra a las pupilas,
con su eco de la nada,
con sus fantasmas que desconozco me dejan a la deriva,
en una tormenta agarrada a mi pecho.

En ese aislamiento de arena y de sol,
de silencios que se hacen remolinos en los días,
de murmullos a mí,
de un viacrucis a la nada y a ese encuentro
con mi grito que no me alcanza
no queda sino una voz muda que saca los colmillos.

 


En una alba rota

 

Esta lejanía me hace ser olvido, una presencia que se consume, un fantasma que vaga por una tierra de polvo bajo un sol ardiente.

Espejismos y luz calcinando los hombros es todo lo que me sostiene. Aferrada a ese desierto el sol me ciega, la piel cae a pedazos, las palabras destinadas a morir en la garganta pasan como arena revuelta con sangre.

Soy una aparición en un territorio de la nada. Intento salvarme, siendo solo despojos en un alba rota, en tierras sembradas de raíces negras. Pájaro herido que pronuncia un graznido al que huyen todos.

 

 

Soy una huérfana

 

De vuelta sigue existiendo el mismo inhóspito mundo,
un universo de memorias que caen y eclipsan el presente.
Todo sucumbe sobre mí como una sombra, todo el mundo
desplomándose como el grito herido de los arcángeles.
La ciudad, un innegable monstruo,
hunde mi ser bajo millares de hojas ennegrecidas.
Yo una simple tripulante que nadie quiere ver,
una desamparada de esa tierra que arrojó mi ser
a un destino imposible.

 

***


CAROLINA CÁRDENAS JIMÉNEZ - Narradora, poeta, columnista y editora colombiana. Docente y tallerista de Creación Literaria y Procesos de Lecto-escritura. Fundó la revista literaria Gavia de la Universidad Distrital (2005), la cual dirigió y editó. Premio Internacional de Poesía, Rostros para autores con un rostro. Accésit, con las obras Ninguna tierra me habita y sin embargo soy (2018). Ganó el concurso de cuento Estímulos a la Creación Artística (Kennedy, 2006) con el libro Parajes inesperados. Ganó el segundo puesto en el II Concurso Nacional de cuento El Túnel (2011) con el texto A la deriva. Finalistas en el Concurso Nacional de Cuento La Cueva con el texto Mañana será otro día (2012). Publicó Somos náufragos (2013). Su obra ha sido becada, premiada y publicada en revistas y libros antológicos en el Salvador, Colombia, Argentina, Venezuela y Cuba. Fue columnista en el Periódico El Mañana en México y Tres mil suplemento Cultural del Salvador. Actualmente, columnista de un blog en El Tiempo, periódico de Colombia.



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