Revista Latinoemerica de Poesía

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Poema del Viernes # 18



                                                                                       Por Hellman Pardo De su poesía, decía él mismo: "no vale la pena que sea leída. Escribo para olvidar". Afortunadamente los latinoamericanos no olvidamos su palabra, su manera de resguardarse en el lenguaje. Poeta del dolor, del abandono, Westphalen es uno de los grandes representantes de la poesía peruana. Aquí una muestra de su extraordinaria clarividencia.   NOS PERSIGUEN LOS DÍAS   Te he seguido como nos persiguen los días Con la seguridad de irlos dejando en el camino De algún día repartir sus ramas Por una mañana soleada de poros abiertos Columpiándose de cuerpo a cuerpo Te he seguido como a veces perdemos los pies Para que una nueva aurora encienda nuestros labios Y ya nada pueda negarse Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre Y los remos hundiéndose más en las auras Para detener el día y no dejarle pasar Te he seguido como se olvidan los años Cuando la orilla cambia de parecer a cada golpe de viento Y el mar sube más alto que el horizonte Para no dejarme pasar Te he seguido escondiéndome tras los bosques y las ciudades Llevando el corazón secreto y el talismán seguro Marchando sobre cada noche con renacidas ramas Ofreciéndome a cada ráfaga como la flor se tiende en la onda O las cabelleras ablandan sus mareas Perdiendo mis pestañas en el sigilo de las alboradas Al levantarse los vientos y doblegar los árboles y las torres Cayéndome de rumor en rumor Como el día soporta nuestros pasos Para después levantarme con el báculo del pastor Y seguir las riadas que separan siempre La vid que ya va a caer sobre nuestros hombros Y la llevan cual un junco arrastrado por la corriente Te he seguido por una sucesión de ocasos Puestos en el muestrario de las tiendas Te he seguido ablandándome de muerte Para que no oyeras mis pasos Te he seguido borrándome la mirada Y callándome como el río al acercarse al abrazo O la luna poniendo sus pies donde no hay respuesta Y me he callado como si las palabras no me fueran a llenar la vida Y ya no me quedara más que ofrecerte Me he callado porque el silencio pone más cerca los labios Porque sólo el silencio sabe detener a la muerte en los umbrales Porque sólo el silencio sabe darse a la muerte sin reservas Y así te sigo porque sé que más allá no has de pasar Y en la esfera enrarecida caen los cuerpos por igual Porque en mí la misma fe has de encontrar Que hace a la noche seguir sin descanso al día Ya que alguna vez le ha de coger y no le dejará de los dientes Ya que alguna vez le ha de estrechar Como la muerte estrecha a la vida Te sigo como los fantasmas dejan de serlo Con el descanso de verte torre de arena Sensible al menor soplo u oscilación de los planetas Pero siempre de pie y nunca más lejos Que al otro lado de la mano                                                                                          Emilio Westphalen


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