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03 Abr 2020 / 06:56 am

 

En traducción de Marisol Bohórquez Godoy publicamos cuatro poemas del libro La casa dei venti, (Edizioni Il Vicolo, Cesena, 2018) del poeta y ensayista italiano Salvatore Ritrovato (1967).

 

 

 

 

 


YO ES EL SENTIMIENTO

Yo es el sentimiento mortal de estas páginas.
No deja de sí figura ni volumen, solo un cruce
de líneas en fuga del paisaje que lo inerva.
Tantos brazos extendidos para saludar.

Se precipita en ellos, se entrega al ángel
caído sin piedad en el mundo
y después de la rendición no quedan más rastros.
Yo deja tras de sí una vorágine.

Amo en el largo y ancho de su desierto
de cada pliegue o vena de verdad que lo ha plagado
de cada terrón desnudo o tronco quemado y derribado
mueve la pluma como un lento arado.

Un día llega el viento y el sol se oculta,
de tanta fatiga alguien recordará el amor.

 

IO È IL SENTIMENTO

Io è il sentimento mortale di queste pagine.
Non lascia di sé figura né volume, ma un incrocio
di linee in fuga del paesaggio che lo innerva.
Tante braccia protese a saluto.

Si slancia in loro, si consegna all’angelo
caduto senza pietà nel mondo
e dopo la resa non ne conserva più traccia.
Io lascia dietro di sé una voragine.

Padrone in lungo e in largo del suo deserto
di ogni piega o vena di verità che lo ha piagato
di ogni zolla nuda o tronco arso e divelto
muove la penna come un lento aratro.

Un giorno arriva il vento e cala il sole,
di tanta fatica qualcuno ricorderà l’amore.

 

 

 

 

 

 

DIAS ALTOS

"La vida de cada mortal / corre
más ligera / que el vuelo de una
mariposa". (Anónimo, en una pared)

Así te despiertas en la mañana
y recoges un movimiento
esbelto y frágil como una pluma
Lentamente abres las alas
y el silencio en el aire se llena
de voces suaves y aromas
frescos de croissants.
A veces sopla desde el canal
excavado un eco de letrina
pero hoy no trabajan,
y duras escamas y visionarios
vaticinios de sereno
penetran las aldabas
refugiándose entre fanfarrias
ecuménicas de otros tiempos.
Una humilde reunión de fantasmas
desfila y se disuelve
el asedio de las horas;
en vano apartas
los sueños de las sábanas,
te preguntas dónde estoy
-Larga carrera al amanecer
que se atasca-
y vuelas a tu trabajo.
Saltas las escaleras, el desayuno
en un latido y lejos de esta
habitación húmeda
corriendo a la sombra
aburrida de la calle
en días altos,
sin consejos.
Resistir o escapar?
(empuja la multitud sobre la cubierta
hinchada del ferri)
Desaparecer en los agujeros
fangosos del canal,
o trasladarse de una orilla
a la otra sin descender?

El sol despunta entre las nubes
para abrigar en el nuevo día
y la oscuridad rápidamente
corre a través de las esquinas de un bar
en la plaza Renacimiento desierta
Una sonrisa en este blanco
sin luna de una taza de café latte
que la nostalgia redime.
Disuelvo la escarcha de las suaves
palabras implacables
desgranadas al celular.
Interferencia, guerras de instintos
eléctricos en el viento
que se ha alzado desde el este
dirías, pero la imagen
de ti que vuelas explica las alas
(desde hace años)
entre mariposas muy ligeras.

(Bordano, 28 de marzo de 1999 – Urbino, 1 de mayo de 2001)

 


GIORNI ALTI

«La vita di ogni mortale / corre
più leggera / di un volo di
farfalla.» (Anonimo, su un muro)


Così ti svegli alla mattina
e raccogli un movimento
svelto e fragile di penne.
Lentamente apri le ali
e il silenzio nell’aria si riempie
di voci sommesse e aromi
freschi di cornetti.
Talvolta spira dal canale
sterrato un’eco di latrina
ma oggi non lavorano,
e ardite scaglie e visionari
vaticini di sereno
filtrano i battenti
scampanando tra fanfare
ecumeniche d’altri tempi.
Un’esile adunata di fantasmi
sfila e dissolve
l’assedio delle ore;
invano lasci stare
i sogni alle lenzuola,
ti chiedi dove sono
–lunga rincorsa all’alba
che si inceppa–
e voli al tuo lavoro.
Salti le scale, la colazione
in un battere e via da questa
umida stanza
correndo all’ombra
smorta della calle
a giorni alti,
senza consiglio.
Resistere o fuggire?
(Pigia la folla sulla plancia
gonfia del traghetto.)
Sparire nelle falle
limacciose del naviglio,
o librarsi da una riva
all’altra senza scendere?

Il sole spicca tra le nuvole
ad ombrello nel nuovo giorno
e il buio rapidamente
percorre gli angoli di un bar in piazza
Rinascimento deserta.
Un sorriso in questa bianca
e illune tazza di caffelatte
che la nostalgia riscatta.
Sciolgo la brina dalle fioche
implacabili parole
sgranate al cellulare.
Interferenze, guerre di pulsioni
elettriche nel vento
che si è alzato da levante
diresti, ma l’immagine
di te che voli spiega l’ale
(ormai da anni)
tra leggerissime farfalle.

(Bordano, 28 marzo 1999 – Urbino, 1 maggio 2001)

 

 

 

 

 

 

POR UNA ROSA

Uno me pregunta cuántos años tengo:
todavía negros son mis cabellos pero tristes.
"Un minuto", le digo, "nada más.
Tanto dura, o durará, mi vida".
"¿Cómo?", me pregunta, "no entiendo.
Es un enigma, una verdad sepultada."
Y yo: "Le di todo a ella, sellado en un beso
iniciando, todo en un abrazo.
Duró un minuto, y fui feliz ".


PER UNA ROSA

Uno mi chiede quanti anni ho:
ancora neri sono i miei capelli ma tristi.
«Un minuto», gli dico, «niente più.
Tanto dura, o durerà, la mia vita».
«Come», mi chiede, «non capisco.
È un enigma, una verità seppellita.»
E io: «Tutto diedi a lei, chiuso in un bacio
partendo, tutto in un abbraccio.
Durò un minuto, e fui felice».

 

 

 

 

 


PARA UNA CLIVIA

Para Anna B.

Una vez, para tu clivia, hubiera escrito un poema.
Ahora no recuerdo más sus palabras
de tanto leerlas no parecían reales
Una vez en que tu clivia se asomaba tímida a un balcón
pero no demasiado al sol, y te esperabas que muriera
de un día para otro, pero no estabas triste
porque es natural, así la vida quiere.
Una vez tu clivia me recordaba a Clizia.
Hoy no sé que fin ha tenido, en qué ciudad
si de cerros o de mar, esa planta se asoma
huele el aire y tu mirada, y si besa
de una flor rosa o amarilla tu felicidad
sin palabras, o sueña otra oportunidad.
Hoy no sé de las cosas que terminan
ni de las que inician.

 


PER UNA CLIVIA


a Anna B.

Un tempo, per la tua clivia avrei scritto una poesia.
Ora non ricordo più le sue parole
tanto leggere erano da non sembrare vere.
Un tempo la tua clivia si affacciava timida a un balcone
ma non troppo al sole, e ti aspettavi che morisse
da un giorno all’altro, ma non eri triste
perché è naturale, così la vita vuole.
Un tempo la tua clivia mi ricordava Clizia.
Oggi non so che fine ha fatto, in quale città
se di colli o di mare, quella pianta si affaccia
annusa l’aria e il tuo sguardo, e se bacia
d’un fiore rosa o giallo la tua felicità
senza parole, o sogna un’altra occasione.
Oggi non so che cosa finisce e cosa inizia.

 

 

 

 

 

 

Salvatore Ritrovato (1967) es poeta, crítico y ensayista italiano. Reside en Urbino, donde enseña literatura italiana moderna y contemporánea en la universidad Carlo Bo y escritura creativa en la Academia de Bellas Artes. Ha publicado los poemarios Quanta vita (book, 1997) Via della pesa (book, 2003; n. ed., puntoacapo, 2015), Come chi non torna (Raffaelli, 2008), Cono d’ombra (Transeuropa, 2011), L’angolo ospitale (la vita felice, 2013), Cercando l’isola (Fiorinaedizioni, 2017), La differenza della poesia (Puntoacapo 2017) y La casa dei venti (Il Vicolo 2018).

 

 


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