1967
09 Oct 2014 / 15:14 pm

 

Nota y selección de Alejandro Cortés González

 

¿Cuántos hombres hay dentro de un poeta? Hay poetas cuyos registros son tan dispares y asombrosos, que parecen alojar varios esqueletos además del suyo.

¿Cuántos artistas hay dentro de un poeta? Muy pocos como Cocteau con la intuición para el verso, la prosa, la novela, el ensayo, el dibujo, el teatro y el cine, que reconoce el valor primigenio de la poesía como uno de los estados más puros del arte, y a los campos artísticos como diversas formas de poesía.

Y hablo de intuición porque, citando a Cocteau “La poesía es indispensable, me gustaría saber para qué”, la creación artística responde más al llamado de lo que se intuye que de lo que se conoce.

Él sumerge el símbolo en el sueño de las vanguardias a las que tanto aportó. A veces dolorosa, a veces lúdica -incluso con la guerra-, su poesía tiene los ojos abiertos a la perspicacia del que en duermevela camina entre simples despiertos.

El 11 de octubre de 1963, un infarto de miocardio se llevó la vida del poeta, novelista, ensayista, dibujante, dramaturgo y cineasta, horas después de enterarse de la muerte de una gran cantante: su amiga Edith Piaf.

 

 

UN AMIGO DUERME

 

Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.

El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitamos.

 

Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borran el sueño. Crees estar donde estás. Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.

 

Vivías hundido dentro de otro tú, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.

Duro para el que ama es tener solo un retrato.

 

Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que ya nunca retornaremos.

Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre el puño.

 

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados,

con tu aliento y tu enorme mano abiertos, y tu boca rebosante de noche...

 

 

 

TROUVILLE

 

El océano, como la esmeralda,

tiene imperfecciones,

pero la bañista embelesada

adora las joyas falsas

 

 

 

DESPERTAR

 

Bramidos de leones

Sonrisa sinuosa de jóvenes cocodrilos

al filo del agua

de la gran corriente

Islas de las especias

 

¡Qué bellos los hijos

de la reina viuda

y del marinero!

 

El hermoso marinero abandonó a una sirena

que se lamenta de su ausencia

al sur del islote

 

Suena la diana en el cuartel

-qué sueño tan corto-

amanecer de lámparas que se extinguen.

Nos despertamos

sintiéndonos una banda de andrajosos

 

 

 

FRUTO

 

Un farol dominguero

madurado por el viento

puede incendiar las ramas.

Debe recogerse antes.

 

 

 

MEDIODÍA

 

El sol cae aplomado

 

El pájaro

Alcanzando su sombra

Se posa dulcemente sobre ella

En Bizerte

 

Y un campesino corre...

 

 

 

ODA A PICASSO

 

(Fragmento)

 

Recuerdo de Montparnasse

«Oh mi bella»

los sitios de sombra

fuma su pipa

sentado en sí

y contra sí

 

 

cita en casa de Nadar

con

la eternidad

 

 

el oro del hielo

gira alrededor

 

del domador

 

de musas

que         cuelga

 

una cacerola

al perro de la troupe

 

a su vez amordazado

medita

un golpe bajo

 

 

una                        zancadilla

 

inesperada

 

pues

 

habiéndose

bufado de ellas

 

fue

hecho prisionero

en su ronda terrible

 

 

y allí

 

busca

 

 

por

donde

salir

 

 

 

EL POETA ES EXACTO. LA POESÍA ES EXACTITUD...

 (Fragmento de "Retratos-Recuerdo", (Ensayo), 1935)

 

El poeta es exacto. La poesía es exactitud. Desde Baudelaire, el público ha comprendido, poco a poco, que la poesía es uno de los medios más insolentes de decir la verdad.

No existe arma de mayor precisión; y para defenderse, con una defensa instintiva de la angustia de la exactitud y de las claridades reveladoras, se obstinan las gentes en confundir la poesía con la mentira, la viveza de espíritu con la paradoja.

¿Para qué referir una historia que no lleve en sí el peso inimitable de la verdad? ¿Para qué memorias imaginarias, falsas anécdotas, frases que se equivocan de labios y recuerdos pintorescos? El peso muerto de la inexactitud abruma de fatiga.

Muy distinto es el haz de luz de un proyector, que se pasea por la superficie de esa noche acumulada detrás de cada uno de nosotros y que se detiene sobre un rostro, un acto o un lugar significativos, de forma que les dé el máximo de fuerza expresiva y de resurrección.[...]

 

Un agricultor encuentra los brazos de la Venus de Milo. ¿A quién pertenecen? ¿A la Venus de Milo o al agricultor? Pertenecen al mito. Se abrazan al cuello de la poesía. Son serpientes blancas que tienen vida propia.

¡Qué delicia emplear los: «No obstante », "En resumen », «Por lo demás... », «Aparte de», «En una palabra» que se ensamblan solos como fragmentos de un puzzle!

Perdóname, lector. Compréndeme. Ayúdame. Juega conmigo. No te quedes de pie delante de mi mesa. Conviene escribir y leer juntos esta prosa con plantilla y por retazos.

 

 "Club des amis des chats", dibujo de Jean Cocteau.

 

 

JEAN COCTEAU

 

(Francia, 1889-1963) Poeta, novelista, dramaturgo, pintor, diseñador, guionista y director de cine, cuya versatilidad, falta de convencionalismo y enorme producción le proporcionaron fama internacional. Estuvo asociado con el movimiento surrealista y su obra ejerció gran influencia en la de muchos escritores. Nació el 5 de julio de 1889 en Maisons-Laffitte, cerca de París. Consentido por su madre (su padre se suicidó en 1898), abandonó la escuela y se mudó a París. Su primer libro de poemas, La lámpara de Aladino, apareció en 1909 y rápidamente le situó como un escritor importante. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en la Cruz Roja como conductor de ambulancias. En ese periodo conoció a Guillaume Apollinaire, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, y otros escritores y artistas con los que colaboraría más tarde o que influirían en su vida. En 1923 consumió opio, una experiencia que describió en Opio (1923), y que le obligó a pasar un periodo de recuperación en un sanatorio. Durante este tiempo escribió algunas de sus obras más importantes: Orfeo (1927) y La máquina infernal (1934), la novela Los niños terribles (1929) y su primera película La sangre de un poeta (1930). Las películas de Cocteau, en su mayoría escritas y dirigidas por él, fueron especialmente importantes en la introducción del surrealismo en el cine francés. A pesar de sus éxitos en diversos campos artísticos, Cocteau insistió en que era ante todo un poeta y que todas sus obras eran poesía. Murió en Milly-la-Fôret, cerca de Fontainebleau, el 11 de octubre de 1963.


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