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20 Jun 2020 / 12:45 pm

Selección y nota por Angye Gaona

Ender Rodríguez vuelve a romper el sonsonete poético y no se ruboriza. Es como si, recompuesta la máscara para la poesía en tantos espejos y sombras y alas de pájaros que no se elevan, él no la soportara e intentara devolvernos la visión de su rostro de carne, hueso y leviatán. Ender Rodríguez realiza esa magia simpática de operar sobre sus propias vísceras para estremecer las del prójimo y cambiarnos un poco, como corresponde. En Venezuela se cuecen poetas y raperos con voces traslúcidas y cruentas, precisas y agudas y Ender Rodríguez, desde la frontera con Colombia nos asoma a lo salvaje que todavía existe en ese país.

Foto por Joshua Rodríguez / 2019

 

 

 

 

LA 1RA

A Héctor Hernández Montecinos

La primera vez que navegué en hierba escuché sollozar al cosmos
y a un ave ruin de hojarasca
Vi calaveras preñadas en cristal desfilarme
Se me abrió en tajos de plastilina el alma
Al cuarto día casi muero pasando un río como zopenco
Mucho aliño el porro creo

La primera vez que el hijo de un amigo mató a un hombre
apuñalándolo a la cuarta costilla
debió volarse al extranjero, limpiar con plata el expediente
Él no quería matarlo pero andaba de demonios ese día
Hay que saber que jugando no más, se asesina a un cabro
Mi amigo ha visto destripar a un toro inundándolo de ron para la fiesta
Es extraño conmemorar en una orgía los rituales

La primera vez que mi tío levitó involuntariamente
enloquecía de ira, de susto
Quiso internarse en un manicomio
Mi padre en cambio se escapó de uno
Mi tío resultó ser materia
Y nunca pudo jugar al fantasma de sí mismo

La primera vez ebrio que conocí el sexo
no podía sentir del todo que Julia, la chata del bar,
se frotaba sudando sobre mi flauta
Quedé sin dinero y desmallado atravesando simas de pubis a contravía
Luego terminé golpeado en un camión de recluta militar logrando escapar
en dos días como faquir sobornando un policía
La primera vez que mi padre falleció fue en un alzamiento de guerrillos
hace cuarenta años y vio trozos de cuerpos como sándwich de jamón
tirados en la calles de la hiel
No sé cómo sobrevivió el cuerpo de mi padre, su alma en pena quedó vagando
ante el asilo de rezanderas y brujos que escapan de la reencarnación y la cárcel
La primera vez que floté una placenta no supe de mi madre
Ella era una santa y no sabía cómo verse, morir despierta o desprenderse del filamento
como su madre asesinada en el hospital esa mala noche de abril
Nunca la vi amamantar libélulas o cantar a las ánimas brotando ron
No fue la primera vez ni la dos, que la Andrómeda vomitó en mí
su caos y supe del goce, del fluido en órbita de la yesca

 

 

 

 

 


POEMO

A Ezra Pound

Mi poema debería decir se dio diez tiros el “Narco de los soles”
o convulsionó de verbos y uvas la muerte

Puedo escribir vivir es atragantarse de avispas
al no escribir
tener hoyuelos en los pedales de las manos
para no dejar de escribir, no es morir

Otro poema diría que rimar hambre con huevos
no daría altura ni metáfora al asunto

No puedo escribir infinita carne
si los huesos suenan como ruletas rusas
en el espinazo del cuervo en una palabra

Palabreo
si no sé a cuál quién ni cómo se estrellarían
las consonantes en los tsunamis del cráneo

Mi poema debería no ser un poema
de esos que no pueden ni venderse en un bar
podría quizás
acostarse sobre sí misma
esta escritura violenta
como el peor de todos los malos poemas

 

 

 

 

 

USTED


A María Ruíz

Saque la piel de su lugar
y lávela cómodamente con neón
Póngala a secar como un espíritu
de juguete.

Si le gusta o no le gusta
la suspensión
no es mi problema.

Vea entre dientes
un mundo bajo y sobre otros.

Sienta la estela
Microeléctrica.

Sea una chispa
de inevitabilidad
o un mal de ojo
de trillones de dudas
miltilineales.

Azótese los oídos
con los pies de su alma.

Extorsione
con escrúpulos de moscas.

Siéntase
como un infraleve polvillo cósmico.

Toque su órgano
en schock
predeciblemente melancólico
pensando en la secuencia Fibonacci
desnuda.

No se pase de listo
con sus huesos.

¿Cree usted que es una paranoia de nubes o algo así?

Persígnese
las arrugas
y déjelas en paz.

Deje de oler
a quimio
a las 4 AM.

No vuelva a lamer
la sección áurea
de la telepatía
del pubis.

Y en definitiva
no blasfeme
al infinito.

 

 

 

 

 

ÉL Y YO

Mi aguardientoso padre y aguardientoso yo
con pulmones de tabaco ambos gamberras
½ viscerales fingimos ser muy amigos
porque el quebrado cheque llega sin vida
el sudor agrio apreta el culo y el alma se aprieta
aún más que un caldero en la sien


Mi aguardientoso padre y aguardientoso yo
con pulmones de tabaco ambos gamberras
½ viscerales nos vamos a dormir
entre muelas y el alma solloza
y no quiere dormir

 

 

 

 



7. MIRADA


A Noelia Palma

He visto una nube amamantar jaurías de babosa
no he visto en cambio a la noche atragantarse de pezones ardiendo
y aún sin verlo sabría cuándo calla un útero al viento

¿Has visto a un hombre amamantar diez hijos y morir menstruando
arroyos de ginebra?

¿Intuirías en el aliento de una madre ese espinoso crujir de madrugadas?

¿Has imaginado a un niño pez desactivar almas de mariposa en el
columpio al dormirse?

¿Besarías a un moribundo jabalí mientras gime su último cántico para
desdoblar su aura?

Me pregunto por las angustias de un atolondrado desierto
la premura de un ánima en su portal de sabuesos
o por el trueno que la sangre deja al rezar

De hecho entregaría mis ojos a la hambrienta parca
con tan sólo saborear en rocíos el rumbo umbilical
de mi asesinada abuela en el hospital

 

 

 

 

 

7. PAÍS A FILO

Cuando el país se larga
y cambia de tierra y césped
debe saberse que

El césped debe cortarse con la lengua
la lengua se corta con cuchillo
el cuchillo se afila con las uñas
las uñas se arrancan con pellejo
el pellejo debe ser de la madre
la madre afila al hijo
un hijo corta al padre
el padre acuchilla
y un hijo al otro
y la madre al fuego del filo

Y como dijo Genenhjum Raumje:
“De tín marín de dos pingüe
todos se acuchillan
y nadie fue”

 

 

 

 

 

7. CAIDA SOY


Soy el hombre pasto
hijo de Manuel y Yola
alucinando viví
en la quinta número 2
frente al monte de niños jungla
y carruchas muertas
traía el río metras
y esta violencia niñera sin correa

A Cúcuta entre gaseosas y yumbinas
iba con mis padres
era el niño pasto
con ojos aguasangre

Vi un pezón de doméstica a 4 casas de la mía
y casi muero
caí en un pozo de agua piche y casi muero
me dieron un beso de lengua a los 10
y de lluvia
casi morí

Le rompí las muelas a un gordo en la escuela
y no murió

Ya de grande en huelgas
no logré morir
así que fui por más
al Cuao Ventuari
a cuchilla cuatronarices
y yo
sin suero antiofídico
no morí

Fichados por el DIM en los 90
comí caracoles de tierra
escapé en un paují
de 4 rolas
y chaleco
vi espíritus imaginarios escupidos
no el de Stifenson
mi primo muerto
a los 10
tampoco vi el alma
de la abuela
su cuadro ese de la laguna
se me ajó al hueso
sueño ronco con aire de cabuyas
de horcón
con ella
y no morí
quisiera que sus huesos fueron astillados en los míos
sin un dios del trueno con ego

Alacranes mordelones burdeles
me fui al barrio en rumba
a los 14
ebrio perdí la chata
y el tipo que me puso ebrio
recién salido de cárcel
tampoco murió

Algo pasa conmigo
les dije a Yola y Manuel
un pasto embrujado
me persigue
y ellos
no

Soy el compadre de Cecilia
y Eduardo que sufre
con la pelvis cruzada al pecho
sembraron maíz
entre tubos PVC
una vez casi les echan candela
para asesinarlos
por tanto PVC
como fogata
no los quemaron
sin morir tampoco

Me perseguía un tigre en el musgo
me golpearon unos tipos
soy malo para pelear
de niño sí era el “box-man”
me rompían las muelas
y me rompía la madre
yo mismo
sin morir
mi madre me mordisqueaba y yo a ella

El país se degolló
él mismo
como Pedro Antonio el ahorcao
se volvió una mierda el todo
como tizón percudido
que huele a pasto
de ese de fumar
y beber en el humo

A plomo huele este mapa
quebrao
como un puchero
de axila

Se aleja a veces por ahí
levitando enfermo no más
y lo peor:

Como un cuervo
sin morir
soy este puto país
y me cago en su reyezuelo
como un malvavisco divertido
como una navaja de gasoil

 

 

 

 

 


7. POBLADO

En este pueblo donde no sé dónde ni cómo nací de esta madre este ombligo verde esta merma de atol

En este pueblo que se es sangre de mis sangres
en ranura de zinc
de bártulas
de chimó
y pezuñas
de cera verde

En este puebla en esta nido este agua este sed de hambre escribo mal para Usted
Mercedes

En este pueblo de orugas de hormigón
mi madre nació en otra madre
y así infinitesimal
se abrió un surco
aguas afuera de un cosmos
que ni sé
ni supe está aí

En este pueblo destetado
me hice hacha avispa humo
entre rugosas hebras
mi abuelo muerto que habla
me al revés
es alma aguacero

En este pueblo donde como Walcott
el rabihorcado era mi fénix

En esta lagaña esta parida aguijona este ser que se es
en este pueblo aguafiestas
que silencio
a veces
hace

En este soy
musgo
pueblo araña

 

 

 

 

 

7. CLETO


(Relato pág. 281 del libro “Dispara usted o disparo yo” – Antología internacional de ficción - BREVILLA)

Iba a la playa de niño y con caracolas jugueteaba pensando ser
un ave marina bebé.

Creció y creció y las caracolas no. Ya no era ave pequeñuela, era
capaz de comerse a otras aves y sintió que se comía a su familia.

Ninguna persona le explicó nada sobre evoluciones u órganos.

Su padrastro no lo golpeaba jamás, pero le trataba como a un
agujero vacío en la pared.

Él imaginaba ser la pared de moho en un
cuarto salado con olor a mar.

Un día lo encontraron mirando
fijamente al cuerpo inmóvil de su padrastro, comido por cangrejos
bebés.

Cleto había limpiado la hiel que expelía esa masa de pieles
huesudas hechas momia; y había colocado caminitos de azúcar para
que animales menudos dieran con el festín. El chico fue encarcelado y
golpeado. En sus ahuecados ojos había algo sombrío. En las noches,
le lanzaban al calabozo podridos trozos de cola de tiburón hembra
antes de dormir.

Ningún reporte policial o estudio encontró sangre, fluidos,
saliva o huellas del chico. Pero éste reía y reía entre dientes cada
noche. Parecía ser un momento de devoción y gozo. El cuerpo de
Cleto, el día del crimen, estaba bañado en algas y sangre de animales
marinos, más no del padrastro.

En su mente Cleto permanecía sintiendo interminables
orgasmos y era visitado día y noche por pequeñas aves que todavía
olían el cuerpo momificado del occiso

 

 

 

 

Ender Rodríguez (San Cristóbal, Venezuela, 1972) Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez - Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014); Entrecruzamientos (Editorial Académica Española EAE, 2015); Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca – 10 cuentos grotescos (AMAZON, 2017) y Creactivo II (AMAZON, 2017) entre otros publicados en internet, y en físico como coautor.

http://enderodrigueznomeempoeme.blogspot.com/


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