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09 Jun 2020 / 08:31 am

 

Presentamos una selección de poemas del libro “Cassette para el olvido”, de Armando Madiedo (Barranquilla, Colombia, 1985), publicado por Ediciones Exilio.

 

 

 

ESTHER

 

Porque las palabras no son solo eso que nombran

Aníbal Tobón

Cuando quiero decir crepúsculo,

en realidad quiero decir su nombre.

Quizás es al revés, cuando lo digo

también grito muelle o cielo.

Él devora adjetivos, versos

y se convierte en artificio contra recuerdos.

El níspero ya no es níspero,

cuando lo muerdo y se derrama el jugo,

digo cada una de sus letras.

Sus senos, eran como esos frutos dulces

que ahora atienden su llamado.

Cuando escribo un poema, una elegía,

basta su nombre,

pero si escribo o digo olvido,

Esther se rehúsa a salir en su remplazo.

 

 

 

NOS VIERON

 

Nos vieron. Al Igual que esos días, ausentes, inmersos. Lo que definimos esa noche, ahora cae como fardos pesados. Y sabías, desde el principio, que seríamos escombros. Teníamos alas de cera y la única ruta de escape era directo a la luna. Avanzamos ciegos, persiguiendo algo que aún ignoramos pero queremos olvidar y no podremos. No sabíamos en ese tiempo de la censura. No nos importaba. Tú eras esa herida en la tierra dispuesta a ser sembrada y solo un gesto bastaba para removerte, para ensuciar mis manos de ti y dejar esas semillas regadas por tu cuerpo. Ese día nos dejamos ir uno en el otro, tan sórdidos. Estábamos hechos a la medida de nuestros miedos y no teníamos ninguno. Y estoy seguro de que corrieron a cerrar las puertas y ventanas pero aun así se asomaron y espiaron detrás de las cortinas, olieron el deseo, ese perfume que desatabas cada vez que…La vida nos pondrá de nuevo de frente, con la felicidad gastada; y no entraremos a ninguna habitación y lo haremos, tú y yo no sabemos hacer otra cosa, somos animales y nos verán, como siempre lo hacen, nos verán.

 

 

 

MIGAJAS DEL TIEMPO

 

No sabe de la substancia. No sabe del bálsamo que despliega el alba. Desconoce el poema que está detrás de mis urgencias, él es un analfabeta de mi cuerpo, no lo sabe reconocer macerado por los años, por otro hombre hace unas horas, no, no sabe siquiera reconocer el vaho de una mujer en mi aliento, no sabe de mis penurias, de todo lo que me toca disimular. Por eso emerjo a escondidas a descubrirme, a recortarme a pedacitos de luz por noches, a buscarme en eso que está oculto a simple vista en la jungla, la otra, la que no alcanzó a fingir.

 

Si un hálito nocturno se desliza sobre él, soy yo quien lo captura en una sonrisa. Él no sabe del petricor, de las migajas del tiempo, de todo eso que almaceno en estas cajas. Se muere por saberlo y quizás lo sabe pero prefiere adulterarlo, por eso él es falso y anda triste, porque no sabe ver más allá, no puede, no alcanza. Está ciego del mundo, está ciego de mí, yo también ando con mis vendas pero cada vez que puedo, alzo el terrible velo de los días y dejo entrar a esa que me espera afuera, la otra que me trae los recuerdos para no olvidarme, para recordar que algún día tengo que escapar, mañana, quizás mañana cuando amanezca y el sol se trague todo esto que me sobra, que no soy.

 

 

 

BONUS TRACK X

 

He descendido al vientre del mundo

y no pretendo huir del latido del miedo.

Voy adherida a las palabras que ya no insinúo,

me he descubierto eterna, sin lastre.

Hay mucho en la oscuridad

para dilapidarlo todo en esta vida.

 

 

 

BONUS TRACK XII

 

Dejamos un manojo de hebras sueltas

que somos incapaces de halar;

con la ira que atesoramos,

nos guardamos el impulso ¿comprendes?

Hemos cultivado esas frutas amargas

y esperamos brindar con esa juventud agazapada

lo que no nos ha podido brindar el olvido

 

 

 

BONUS TRACK XIII

 

No hay gesto que aplaque

la ingenua victoria del recuerdo.

Convéncete, no podremos recapitular

tu brazo ni mis dedos.

Hay batallas que el cuerpo no olvida

aunque no se dejen heridas,

aunque solo quede el roce del racimo,

los pétalos que se desperdician día a día

y no sabemos devorar.

 

 

 

BONUS TRACK II

 

En ese terrible rumor que trae la oscuridad,

se defiende del ávido olvido

un mensaje impreciso de los años,

una nostalgia que intenta dejar su designio

entre el perfume de papeles magullados

y no logra acertar los verbos precisos,

el rincón idóneo de la hoja en blanco

para no caer en el cesto junto a tu recuerdo

 

 

BONUS TRACK V

 

Quizá es inevitable

recorrer tu recuerdo con una caricia,

contemplar que cada puerta de cristal siga sellada

y siga ceñida a las reglas de tu reino de humo.

Es imposible retirarse con dignidad

de todo este vestigio,

del mal augurio en que te has convertido.

 

 

***

 

ARMANDO MADIEDO (Barranquilla, 1985) Poeta, promotor de lectura y gestor cultural. Egresado de La Escuela Normal Superior La Hacienda de Barranquilla. Estudiante de Licenciatura en Español y Literatura de la Universidad del Atlántico. Cofundador de la Fundación Nuevas Letras y del Festival Nuevas Letras de la ciudad de Barranquilla. Ha publicado reseñas literarias en la revista Nexo de Comfamiliar. Sus trabajos han sido publicados en los libros: Colectivo poético Maríamulata Tomo V (2015). Antología Poetas Bajo Palabra (2016). Taller literario Ojo de Agua (2016). Nuevas Letras, Memorias - Antología I (2016). Fue ganador de la Beca distrital de poesía "Nuevos creadores" con el poemario "Llegué tarde a todo" (2017) y (2019) con el Poemario “Cassette para el olvido”. Participó en el Festival Internacional de Poesía en el Caribe, Poemario, Río y mar de las palabras 2017 y 2018.

 


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