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2017-05-11 15:43:20

Selección y nota de Alejandro Cortés González

 

Hoy, 11 de mayo, el poeta, ensayista, librero y editor Guillermo Martínez González (1952-2016), estaría celebrando su aniversario de pasos en el mundo. Hoy, 11 de mayo, celebraremos su nacimiento 10 meses después de su deceso, con esta selección de poemas de su libro Terraza para pisar el vacío (abril de 2015 Biblioteca Libanense de Cultura), el último libro que el poeta publicó en vida.

 

Terraza para pisar el vacío tiene la ciudad, el desamparo y la ira de quienes la poblamos con ruidos: la loca en el parque, el músico deforme, el habitante de calle, el árbol derribado, el caballo agonizante, el ave muerta, la noche, la caída, el silencio, todo se funde en un gran himno urbano con el que Guillermo Martínez González, cantó la ciudad por última vez.

 

 

 

VISIÓN DE UNA LOCA EN EL PARQUE

 

Como la Madremonte

En la boca del infierno

Como el salivazo que se agota

En el delirio

Apareces

Vestida de andrajos

Pringados por la lluvia y el polvo.

Te golpea

La letanía del hambre

Que sube hasta tu cerebro.

De la basura,

De un agua percudida por el grito

Del humo de las colillas

Emerges con tu desnudez de niña

Envejecida por el despojo

Que abofetea la tarde

Y el silencio de Dios.

 

 

NOCTURNO

 

Este es el instante de los acantilados

Y de los fantasmas que gimen

En el soplo de las tinieblas.

La hora en que los sonidos crecen

Y la ciudad se queda sola

Y como una bestia muda

Despierta en busca del amanecer.

La hora en que la noche se baña

En el silencio de los árboles

Que temblorosos se sumergen

En el luto de la ciudad.

 

 

ERES EL ORANTE DE LOS BALDÍOS

 

Eres el extranjero absoluto

El beodo de los semáforos

El vago aterido por el alba.

Tuyos son los perros

Que te persiguen como letanías

De los niños de la noche.

Apenas masticas las palabras

Y eliges  el grito en lugar del silencio.

Conoces el vómito de la madrugada

Eres el rey de los andrajos

El exhibicionista de la llaga

El experto en los balbuceos

De la autocompasión.

En tus arengas de sarna te complaces

En tus insultos de harapo

Y condimento podrido.

Eres el orante de los baldíos

Tuyo es el salmo

De los basureros

Y de las muñecas mutiladas

Que yacen en los charcos.

Tuya es la nada

La agonía de los agujeros

Que te gritan

Que sólo perteneces

A la aguja de los desvaríos

Al latigazo impávido

De las tormentas.

 

 

CANCIÓN DEL MÚSICO DEFORME

 

Te duele en el cuerpo

La perfección de la rosa

Y el piano que estremece

Los cristales de la luz.

Tratas de olvidar

Tu cuarto vacío

Inventando la música.

Desnudo te paseas

Sin contemplar las flores

Que se agitan en el patio.

 

 

NADIE SABE

 

Nadie sabe

Por qué ha muerto este pájaro.

Tal vez fue la lluvia

O un viento airado

O el silencio de la última estrella.

Si cayó de un árbol

O en pleno vuelo

Traicionado por el frío.

Lo cierto es que está ahí

Inerte en el pavimento

Barrido por las hojas:

Y nos duele su plumaje

Humillado por el barro.

 

 

VUELVE CRECIENTE

 

Vuelve creciente

Con tu rugido de bestia oscura

Cargada de troncos

Animales muertos

O con los ojos desorbitados.

Vuelve con la furia de tu agua

Que muerde los acantilados

Con tu diluvio

De batracios negros

Agonizantes en la hierba

Y tu grito de dios

Herido en la noche.

Inundación que arrasa piedras

Perros y flores de plátano.

Turbión

Agua de tormenta

 

 

CANTILENA

 

Toda la noche el viento

Todo el viento toda la noche.

 

 

VÉRTIGO

 

Lenta

Cae una hoja

Lo demás es silencio.

 

 

CABALLO AGONIZANTE

 

En el caballo herido

En la espuma

De su boca

Veo su destrozado

Amor por la hierba.

 

 

ÁRBOL DERRIBADO

 

Ya no serás

Del viento

Pajarero de flores rojas

Caído como un hombre

Que se desangra

 

 

CIUDAD

 

Maligna es esta ciudad

Como baba del diablo

Desde que surge la luz del sol.

Donde la lluvia cae interminable

Como una monodia

Sobre los ventanales y los muros

Sobre el rostro de pordioseros

Que aúllan como bestias heridas

Ante los basureros

Las iglesias

Y los portalones de mármol.

Donde cada saludo

Se parece a una pedrada

E inútiles brillan las estrellas en el cielo.

Sí, maligna es esta ciudad:

Temibles sus atardeceres de vaho plomizo,

Sus crímenes ocultos, sus jóvenes asesinos

Que conspiran en los bares.

Terrible es el espasmo de sus prostitutas

En los baños o los camastros de tendido grasiento

Mientras avanza el alba como un puñal

Sobre el sueño de los pobres.

 

 

EN EL SILENCIO TU NOMBRE

 

He aquí que he pronunciado

En el silencio tu nombre

Cuando a nadie le importa tu fuego

Y los hombres como autómatas

Se dirigen al trabajo.

Cuando a nadie le importa tu nombre

Y los milagros desconocidos

Que despiertas.

He ahí que me levanto

Estremecido por tu temblor de cielo

Por la oscura herida

De tu más remota estrella

Por tu extraño esplendor de criatura mortal que besa el infinito.

He ahí que te llamo

Porque estoy poseído de ti

Que iluminas y devoras

Y permaneces invisible

Porque a nadie se le ocurre

Abofetear el rostro de la vigilia

Y descubrir los terrores del relámpago.

 

 

 

***

 

 

GUILLERMO MARTÍNEZ GONZÁLEZ

 

La Plata, Huila, mayo 11 de 1952 – Bogotá, 26 de septiembre de 1016. Poeta, ensayista, director de la Librería Trilce y de Trilce Editores, en Bogotá. Ha sido incluido en numerosas antologías en el país y en el exterior. Vivió Beijing, China Popular, y publicó varias versiones de poesía china. En 1993 obtuvo la Beca de Creación Individual de poesía de Colcultura, 1993. Poeta Homenajeado en el Festival Internacional de Poesía de Bogotá de 2013.

 

 

Publicaciones de poesía

 

- Declaración de amor a las ventanas (1980)

- Puentes de niebla (1987)

- El árbol puro del río (1994)

- Si ese viento fuera mío (Selección de poemas, 2013)

- Terraza para pisar el vacío (2015)

 

 

Publicaciones de antologías, notas literarias y traducciones

 

- La poesía de Matilde Espinosa (Selección, prólogo y notas, 1980)

- Diario de medianoche y otros textos (Notas de poesía, 1984)

- Marx y los poetas (Selección, prólogo y notas, 1986)

- El bosque de los bambúes (Versiones de poesía china, 1988)

- Mitos del Alto Magdalena (Relatos, 1990)

- El solitario de la Montaña Vacía (Versiones de Wang Wei, 1996)

- El vuelo diabólico - Poemas de vampiros y murciélagos (Selección, prólogo y notas, 1999)

- El ermitaño de los lotos verdes (Notas de poesía, 2005).

 

 


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