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05 Ago 2016 / 08:29 am

 

EL POETA HA PUESTO AL CIELO DE RODILLAS

 

 

El poeta ha puesto al cielo de rodillas. Le hurgó las tripas a la muerte. Rompió el silencio con sus ojos ausentes
María Macarena Gelman ha regresado.
Desde la patria oscura del peligro crece una música, un ritmo de candombe azucara su nombre, y por las calles de Montevideo se expande, se dilata igual que una galaxia y en el Río de la Plata galopa hacia la niebla de un puerto que respira.
La hija de mi hijo me ha mantenido vivo.
¿En qué lugar el ángel de la guarda se ha quitado la vida?
La palabra se hunde en el olvido. Es un barco con el casco partido. No hace pie en el poema. La devoran los tigres de la nada.
El poeta ha puesto al cielo de rodillas.
He buscado, amor, tu nombre entre los asesinos, entre Astiz y su vómito rubio, entre Masera con su furia blanca. Entre Videla con sus ojos muertos.
Veinte años hace que busco tu corazón de cristal, el sol que se desgarra lo mismo que la seda mientras el mundo rueda entre abismos y luces.
Cuando miro cantar a los niños de la marcha contra el hambre puedo verte volver,
fuego de alondras.
Los niños llevan caballos en las ropas, luciérnagas de trapo, muñecas de obsidiana,
llevan en la mirada una sombra amarilla, un río desbocado de peces incoloros.
El alma se me quiebra y me rehace como un rompecabezas de ternura.
María Macarena Gelman ha regresado y con ella han regresado la luz de Casabindo, Cólera Buey, aquella carta escrita a mi Madre, la niña desnutrida en Tucumán, las manos del niño mutilado en Mosul o en Basora, las calles de Santiago, las ruinas de Tikal.
Con ella vuelven los niños de la patria enterrada.
El poeta ha puesto al cielo de rodillas.
La palabra ha lavado su culpa. Viene a buscarme. Golpea mis sienes. Se destrama en mis uñas.
El Imperio arroja sobre el mundo su mentira de barro, escudriña el espacio, la elipsis del planeta del miedo, ahoga los árboles del trópico, desflora a las muchachas que perfuman la noche, clava una cruz de bronce en el hambriento…pero has regresado María Macarena Gelman y el corazón del hombre vuela libre.
Relincha.
Sale a retozar por el Sur de los Olvidos. Pone a revés el mundo.
En mis brazos te duermes con tu sueño de agua. Con ciudades que tiemblan en tus párpados. Con calles indecisas y gatos y mendigos y el trueno que me busca en el olvido.
María Macarena Gelman ha regresado.

El poeta ha puesto al cielo de rodillas.

 

Hugo Francisco Rivella


Fundación La Raíz Invertida
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