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19 Ago 2015 / 11:22 am

 

La Revista Latinoamericana de Poesía La Raíz Invertida felicita a Nelson Romero Guzmán por el reconocimiento a su libro Música lenta con el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura. Junto con el Premio Internacional de Poesía Casa de las Américas, obtenido en la Habana en febrero de este año por su libro Bajo el brillo de la luna, se empieza a valorar una obra de vital importancia para la poesía contemporánea colombiana y latinoamericana.

“Desde un sencillo silencio, lejos de las ostentaciones de la literatura, Nelson Romero Guzmán demuestra con su trabajo poético que es posible mantener vivo el espíritu de la poesía a través de la disciplina y la edificación de un gran universo simbólico”.

Compartimos tres poemas pertenecientes al libro Música lenta (2014):

 

 

 


ANIMAL DE OCULTOS APETITOS

Un animal se come mis escritos. Ha engordado, pero no lo he podido matar. Escribo para darle muerte y mientras tanto no dejaré de escribir. Enveneno las hojas, pero siempre aparta el veneno. Se niega a cambiar de apetitos. Come con hambre todo lo que escribo; cuando termina de hacerlo me respira en la nuca. Nunca he podido verlo porque nuestras cabezas hacen giros contrarios. En las noches duerme a mi lado para comerse la carne de mis sueños; también se zambulle en las aguas profundas de mis pesadillas donde pasa madrugadas copulando con las serpientes ciegas. Si no escribo se pone furioso y deposita sus excrementos en mi puerta; ese olor a infierno me hace escribir. Sí, ese animal caga la tinta con la que a diario escribo. Escribo para un animal que sé que no me lee, pero si no lo hago, puede acabar devorándome. Algunas veces convierte mi cuerpo en su jaula porque al caminar derramo barrotes de sombra. Cuando no escribo, la puerta de la jaula no abre, entonces el mundo se queda afuera, a merced de la furia de sus garras cuando rompe los barrotes. Toda la vida he vivido con una fiera adentro. La escritura me transforma según la voracidad de sus apetitos, convirtiéndome en el dictado de sus deseos. Un día de estos le construiré una trampa mortal: el poema con dos ruedas dentadas girando sobre un molino de piedra, tan enorme que lo aplaste en mi cuarto sin ninguna misericordia. Una vez se apruebe su muerte en los periódicos, por fin me habré vengado de todos los libros que escribí como trincheras para salvarme de sus nocturnas cacerías.

 

 

 

EL NEGRO

Las cosas se esconden de sí mismas en el negro. En el negro habita Dios. Sostenido por las agujas en su centro, nunca puede moverse hacia la claridad. De vez en cuando –cada diez mil o veinte mil años – se acuerda del hombre y le hecha una mirada por un pequeño agujero, pero no se arrepiente. Dios oye música lenta. En esos momentos percibe que él es un centro lleno de centros devorándose. Si dejaran de devorarse, se borrarían todos los mundos. Sostenido por las agujas, sin poderse mover hacia ningún lado, en lo negro nunca ha podido verse a sí mismo, y eso lo convierte para nosotros en un ser invisible. Si por desgracia un día se hiciera visible, enloquecerían las agujas que lo sostienen, parecerían los centros que todo lo devoran y el mundo dejaría de existir.

 

 

 

LA ESCRITURA DEL DEMONIO

En mi casa vive el demonio.
Me echa negrura en la sopa,
negrura en los zapatos
y en los bolsillos negrura.
Es el que me tiene a pan y agua.
Me impone la tarea de escribir un libro con negrura
Y si no le obedezco
puede tomarme por las muñecas y arrojarme al abismo.
Así he pasado años fingiendo escribir,
de tanto hacerlo por engaño
uno le va cogiendo amor a la negrura.
Sí, mi escritura obedece al diablo.
Los dedos se atornillan a las palabras
y de las palabras pasan cables que se conectan
al corazón y al cerebro.
Entonces el diablo da la orden
para que la negrura baje despacio
y riegue sus signos en la página.
Así funciona esto desde hace años
en un pacto entre caballeros.
Vivo con una orden en el corazón
y otra en la cabeza.
Algunas veces los cables se enredan
en su propia negrura.
Aquí el diablo ha alcanzado su estadio superior:
La escritura se vuelve un crimen,
brota el gas de las palabras
que podrían asfixiar a los hombres,
mi cabeza empieza a rotar sobre sí misma
como el planeta más loco,
señales de que la escritura debe terminar.
Pero de repente todo vuelve a ser conectado de nuevo:
Sobre la mesa la página, los tornillos a los dedos,
los cables al corazón y al cerebro,
después girar hacia el oriente la máquina de tortura
para que sobre lo blanco se derrame la negrura,
y todo para que el diablo viva feliz.

 

 

 

 

Nelson Romero Guzmán (Ataco, Tolima, 1962) Lic. En Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás y Magíster en Literatura, Universidad Tecnológica de Pereira en convenio con la Universidad del Tolima.  Ha obtenido varios premios y reconocimientos literarios: Premio Nacional Universitario de Poesía “Euclides Jaramillo”, Universidad del Quindío, 1995; Primer Premio Concurso Nacional de Poesía “Fernando Mejía Mejía” de Manizales por su libro Rumbos, publicado por la Alcaldía de Manizales en 1992; XIV Premio Nacional de Poesía por Concurso Universidad de Antioquia, por el libro Surgidos de la Luz, publicado por la Colección de Poesía Universidad de Antioquia en el año 2000; Reconocimiento a Escritores del Tolima con Presencia en Ibagué, Fondo Mixto de Cultura del Tolima, en el año 2000;  Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía, convocado por El Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá en el 2007, por su libro Obras de mampostería, publicado en el 2007.  Otros libros publicados: Días sonámbulos (Editorial Mundo Nuevo, Bogotá, 1988), La quinta del sordo (Colección de Poesía Universidad Nacional de Colombia, 2006), Grafías del insecto (Colección de Poesía Universidad del Valle, 2005), Apuntes para un cuaderno secreto (en coautoría con la mexicana Kenia Cano, Biblioteca Libanense de Cultura, 2011), además de los ensayos El espacio imaginario en la poesía de Carlos Obregón, producto de su trabajo laureado de Maestría, publicado por la Universidad Tecnológica de Pereira en el 2011 y El porvenir incompleto, tres novelas históricas colombianas, editado por la Biblioteca Libanense de Cultura en el año 2011, entre otros libros. Es profesor de tiempo completo de la Universidad del Tolima en el Instituto de Educación a Distancia. Este año obtuvo en la Habana – Cuba el Premio Internacional de Poesía Casa de las Américas, con su libro Bajo el brillo de la luna (2015) y Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura con su libro Música Lenta