1931
01 Jul 2014 / 12:50 pm

  

 

Selección y nota de Henry Alexander Gómez

 

Una profunda melancolía nos circunda cuando leemos los poemas de Hans Van de Waarsenburg. Nacido en Helmond, Países Bajos, en 1943, este poeta evoca la poesía con imágenes que calibran la honda levedad de los tiempos silenciados. Allí, “donde el azul termina”, el mar, los puertos y bajeles, la espuma de las horas, van y vienen en una filigrana de viejos aires que han poblado la luz de quien sabe mirar.

Cada poema está trazado con el lápiz con el que el agua graba la música. Cada verso rueda como pequeña piedra marina.

Presentamos una selección de Pasajes marinos y otros poemas, libro que reúne gran parte del trabajo de Hans Van de Waarsenburg publicado entre 1980 y el año 2000, en la traducción de Pura Lópes Colomé y Jan Hendrix.

 
 
 

De Paisajes marinos (1980)

 
 

DÍPTICO
 
I
El viejo motor de lo cotidiano:
luz que se cuela bajo los párpados,
que avanza pesadamente hacia la retina
 
Más allá del mar, donde la luz aún se demora,
recordó los pasos titubeantes
que los precedieron en el camino
 
II
Ocurrieron cosas en la cabeza recostada
quieta, el cuerpo inmóvil: el padre,
cirujano inmaculado, la madre cubierta de joyas

 
 

CARTA ESPEJO
 
I
Te escribo una lenta carta espejo
una carta tiempo, en la cual se dieron
los pasos, las palabras dichas y escritas:
 
una carta de tiempo pasado, que apenas
se logra estirar como un punto ciego
que se va haciendo cenizas en la palma de mi mano
 
orilla recortada de una fotografía
que se va haciendo más y más pequeña.
 
II
Ante esto no reclino la cabeza, la voz
sigue hablando, los dedos se doblan:
tras la retina las estaciones retroceden:
 
Los meses olvidados, los nombres borrados
se volvieron tan amargos como los rostros
cuya llaga de nacimiento nunca se cerró
 
cuyo tiempo, viajero en la cabeza,
es la armadura de los años. Te estoy escribiendo.
 
III
Te escribo una carta de tiempo, de inviernos
mientras las horas rasguñan el fondo
y tu rostro, aún visible, empuja la reja del jardín,
 
las pesadas persianas de la Villa Carmen Sylva,
esta casa que descansa en una vieja aristocracia, duna y viento
 
donde tu cálida voz marina dice: hay que pelar el tiempo
a la vuelta de esta esquina.

 
 
 

CATAFALCO
 
Siempre el mensaje del agua
se reclina en el barandal de la voz
 
Busca un asidero en los oídos
de un cambiante siglo
 
Llevan sus hallazgos
hasta la línea de inundación, risible
 
Este catafalco de pena primordial
esta llaga abierta erosionada una marea tras otra:
 
Lo que se observa en el viento se va agotando con el tiempo.

 
 
 

De Ay, el tiempo (1985)

 
 

POSTAL
 
I
Tu mano refleja el mapa
Sombra de tus travesías:
 
Con el muelle la tierra desaparece,
Ante el viento y desde la espuma
 
Luego, el mascaron de proa,
Inauditas las olas rompientes
 
II
El horizonte como un hogar
Una alucinación de hombres de mar
Y lo que quedó escondido:
 
El vaso que tiraste,
La tinta que se corrió,
 
Las palabras deslavadas.

 
 
 

De Dónde al azul termina (1987)

 
 

FIRMAMENTO
 
Hasta donde llega
la mirada
 
El mástil
se sacude
 
Palpitando
contra
el firmamento
 
Mascarón de proa
que habla
 
Hasta que el agua
guarde silencio

 
 

TELA
 
Si acaso
sacaras la imagen
línea por línea
 
Se encogería
 
El menguante diluye
la imagen
a la distancia
 
La luna estira
la tela
hasta la sed
 
El pez late
contra
la espalda

 
 
 

De Crepuscular (1993)

 
 

ONDA
 
Lo toma de las viejas manos. Una onda hacía la muerte. Nunca
Más volverá a ser grande. Nunca más lo estará esperando a ella
A la vuelta de la esquina. Todas las palabras se pierden. Todo
Lo propio, ¿dónde se ha ido? Dale un viaje a la proa para siempre
Y muestra tu sentido del humor al gondolero. Bebe los vinos,
Las cervezas maltosas. Apacigua el hambre en el estómago.
Pues rojos yacen en los muelles los toscos anzuelos de la muerte.

 
 
 

De Contracorriente (1973)

 
 

LUZ CERPUSCULAR (MAASTRICHT)
 
Contempla con el niño
El agua y los arcos del puente.
Debajo suyo, nada más que las calles
Dela villa, espejo empañado
Sobre el río, sueño caduco.
De paso por los sitios,
Por las estaciones. Otoño empapado por la lluvia
Y los ojos tristes de las iglesias. Las antiguas
Piedras consuelan durante estos últimos
Mese del año, ante el torbellino de agua
Sin orillas por donde corre el viento.
 
*
 
Por los senderos invernales desciendes
Rumbo al río, el niño ha desaparecido.

 
 

DESCRIPCIONES DEL LAGO
 
En la descripción del lago
El agua monta y desborda
Extinguiendo el fuego sobre calderos
De hierro. La arena se tiñe de negro,
La miel lamosa del mal aceite.
 
En la descripción del lago
Resuena un estrépito mientras abres
Un paquete de manteca. El relámpago
Parte los árboles y la piedra.
 
En la descripción del lago
Los navíos desgarran la tarde
Y la cerveza se evapora en el barril.
En la descripción del lago
            El hollín cae del cielo.
 
*
 
En la descripción del lago
Olvidadas montañas, los árboles
Y el agua. Los barcos están ahí
Volcados sobre la arena.
La isla es un espejismo.
 
En la descripción del algo
Los peces, alegres, secan las lágrimas,
La roca se desmorona como el pan de centeno
En los nidos de antaño.
 
En la descripción del lago
Los colores de una carta gotean
Y se diluyen en vasos tristes.
En la descripción del lago
            Nieva largamente.

 
 

ISLAS
 
Tal como la isla flota, el pez
Nada. Calma sorda y
La vela entra entre sueños
A un siglo próximo. Tu sello
Sobre las blancas arenas,
Sin trazas de paso, sin partida.
Pájaros que vuelan y ruido por doquier
De oreja a oreja. Tal como el pez nada,
La isla flota.
 
*
 
Siempre el otro, por donde vayas
Su sombra pasa.
Extranjero taciturno. Sobre el agua
Se descubre una calma pasajera,
Un reflejo. Tu doble
Que posa la mano
Sobre la tarde y enseguida
El navío que se hunde, aceite
Perdido en la noche.
 
Serpenteando por un paisaje
De nabinas y bosques sombríos.
Muerte. Depresiones nubladas
Enfilándose entre las rocas.
Las tinieblas de siempre y
La isla de la cual alguien se cuelga,
Como un ahogado
A bordo de un navío.
Y allá arriba, los relámpagos.

 
 
 

Hans Van de Waarsenburg nació en Helmond, en 1943. Vive en la Ciudad de Maastricht, en los Países Bajos. Su primer poemario, Gedichten (Poemas), se publicó en 1965. En 1972 recibió el Premio Jan Campert por el volumen titulado De Vergrijzing (El encantamiento). Ha ocupado, alternadamente, los puestos de secretario y presidente del Pen Club holandés entre 1965 y 2000. Algunos de sus libros publicados son Zeeschappen (Paisajes marinos, 1981),Avond val (Crepuscular, 1993), Bechrijvingen van het meer (Descripciones del lago, 2000). Su colección de poemas más reciente se titula Waar de wegen waren (Dondequiera que llevarán los caminos, 2003).

 


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