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14 Feb 2020 / 09:13 am

 

Con una voz natural y precisa, los poemas de Mónica Lucía Suárez nos enseñan, una vez más, el movimiento de la vida cotidiana, su ascendencia y las múltiples formas en que define los espacios, tanto exteriores como interiores. En esta ocasión, la palabra se convierte en todas las mujeres que la habitan y las que habitará, el oficio de ser madre, hija, refugio, trabajo, música, parto, vocal. El poema es un hogar que antecede, por así nombrarlo, la creación y lo extinto, lo que prevalece antes de decirse, la mujer que se descubre un instante antes de caer o un instante antes de abrir los ojos.

Henry Alexander Gómez

 

 

 


EVA

Su palabra te nombra
para que existas
no vendrá a ella el ave, si no su vuelo
-cuando lo diga ave-
llegará la luz entre las hojas de sus árboles
al proclamar la raíz que está naciendo.

Su palabra te nombra despacio
para que no te pierdas
para que existas
-repite su palabra-
para que existas.

 

 

 

 

SELLO

Un poema estático
no puede alzar el vuelo

Nacer mujer es quedarse y detener el tiempo

                            ¿Qué hará la mesa sin ella?
                            ¿Cómo encenderán el fuego?

La mujer que parte no se va se queda
se captura
se alcanza y se sella

 

 

 

 


CLÍMAX

La melodía que invade el vientre
da una nueva voz a su garganta y sin decir una sola palabra
un sonido traduce el cuerpo

-silencio, deja que se escuche-

La mujer que gime
se mira hacia adentro para leerse en voz alta desnuda
a cuerpo abierto

 

 

 

 


EL SUEÑO DE LA MUJER QUE SUEÑA

No salió de barro que hizo la figura y entregó por ella una parte de su cuerpo.

No comió frutas prohibidas, nació el primer día. Antes de la luz, nació.
Hizo su casa en el árbol, sola.

Escribió cuentos, historias, cantos nuevos. Viajó a tierras prometidas y cumplidas. Volvió al jardín
y escribió el primer poema.

 

 

 

 


ANTEPASADA

Mujer raíz
brotan de ti mis hojas y
florezco

 

 

 

 

 

EN MEDIO DE LA CONSTRUCCIÓN

Envuelta en una funda de hilo
me la crucé de pronto

Negra

entre inocente y libre
la quise para mí
la traje a casa

Pero es una sombra juguetona
que aparece cuando hay algo de luz

 

 

 

 

MADRES DE TIERRA CANSADA

A las madres de Soacha

Nos devela el silencio de la tierra mojada.
Abrimos los ojos
Y vamos

Sin el miedo de siempre
Con la soledad en plena tarde

Llevamos cicatrices al viento
Y una sombra adherida a la espalda
Abrimos los ojos y cantamos
¡Qué nos esperen en silencio!
¡Qué nos esperen en su grito!
¡Qué llegue nuestra luz a su mirada!

 

 

 

 

 

 

Mónica Lucía Suárez Beltrán (Bogotá, Colombia) Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Educación de la Universidad Nacional de Colombia. Autora de textos poéticos como Tenues y Tonos, Colorario de Ciudad, publicado por la editorial Anidia, en Salamanca (España) y Cinco movimientos y medio en el espacio, Editorial Babilonia (Colombia). Es una de las directoras de los Talleres Locales de escritura – IDARTES y líder de Poesía Expandida Colombia. Su último libro es Madeja de voces (Editorial Nueva Luz, 2019).

 

 


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