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23 Abr 2018 / 12:16 pm

 

Por Angélica Hoyos Guzmán

 

A manera de memoria, para que no se repita, dice la consigna, presento a continuación una selección de poemas de cuatro poetas asesinados durante el conflicto armado en Colombia. Digamos durante la época más cruenta [1] , pues a pesar de los posconflictos, noto como las violencias se reavivan y las palabras se siguen silenciando. Para no olvidar, “para no materme digo” dice Julio Daniel Chaparro. Con esta breve selección quiero mover la memoria y los afectos, sacarlos de esa forma estática que hace el archivo para privilegiar el discurso hegemónico y sistemático, las formas obligadas de recordar que nadie escucha. Con estos poemas también ubicar el gesto del “poeta testigo” aquel que escribió esta poesía testimonial, política, como poesía al margen de los grandes cánones de la poesía colombiana. Ya Ramiro Lagos, Carlos Castro Saavedra, Emilia Ayarza entre otros durante el siglo XX se atrevieron a denunciar y a reclamar en la poesía una suerte de forma de salvación ante la destrucción. Lo que encuentro con esta memoria doliente es una tendencia literaria por estudiar, explorar e indagar en sus continuidades estéticas. A mi juicio, esta poesía habla de la sobrevivencia en Colombia, más que de la violencia, pues con sus resonancias del resto como lengua, hacen visible la animalidad, el despojo de la vida, el cuerpo como materialidad fragmentada, la memoria imprecisa, el dolor, la vergüenza, el amor, todas aquellas formas que movilizan e interpelan al lector marcado con el trauma.

 

***

Julio Daniel Chaparro. Poeta y periodista, realizaba una serie de crónicas para el diario El Espectador titulada "Lo que la violencia se llevó" el día que fue asesinado junto a Jorge Torres Navas, reportero gráfico que lo acompañaba. Su intención periodista era recorrer regiones que fueron epicentro de masacres en un contexto álgido de violencia, para mostrar la voluntad de paz de sus habitantes, más allá de la tragedia. 25 años han pasado sin que se sepa quiénes fueron los responsables de este doble homicidio. Es la misma verdad que se espera en casi la totalidad de los 152 periodistas asesinados en Colombia desde 1977 a 2015.


Para no matarme digo

ahora veo
que soy de aquellos jovencitos
que podrían ser manada de potros azules
de esos que fácilmente
desnudarían sus cuerpos se arrancarían las crines
para aprovechar hasta la muerte tiernos sexos a la luna


que si el ser superior que latiga con hilitos de vidrio
un día se durmiera
yo saltaría al borde del abismo
y caería gritando algo que dijera
“espérame-Suave-Brillo-De-Espadas”

ah, si no tuviera amos
si sólo me dejaran ser así
o caminar entre las flores:
hombre bueno hombre muy malo
varón y hembra y asesino y lodo

yo sé
que si alguien con ojos de langosta comedor de suelos
me pidiera de mis gustos
yo lo abrazaría gritando:
préstame tus alas blancas
déjame ser pájaro
enseña a transparentar este odio feliz
que te siento
porque eliges por mí sobre mi vida

si de mí dependiera
sería el tocador del ciego
el pianista encadenado que vomita nubes
el anciano que rompe cristales con un gesto que bien podría ser
el poema de su muerte

quisiera ser alondra o rostro destripado
o caracola verde o Ángel habitado por espinas

pero ya veo que no puedo
que me contento con andar mirando mi rostro de leproso
que feliz o no
respiro y no me salen sapos
que voy por ahí
proyectándome
reventando espejos

*

Poema tomado de: Chaparro Julio Daniel (2016). 25 poemas por la verdad, 1/25. Consultado en web en junio de 2017. En https://www.unidadvictimas.gov.co/especiales/julio-chaparro/index.html

 

***


Edwin López Granados. Nació en el corregimiento El Carmen de Nazareth, Salazar de las Palmas, Norte de Santander, 1976. Realizó la carrera de tecnología electromecánica en la Universidad Francisco de Paula Santander y primeros semestres de filosofía en la Universidad de Pamplona. Miembro del grupo de danzas de la Universidad Francisco de Paula Santander UFPS, con quienes ganó premios nacionales de danza. Miembro el grupo de teatro El portón de la UFPS con la obra, los cuentos de Juan Rulfo. Coordinó el cine club Mal de ojo en la UFPS, participó del V Espergesia, encuentro de poesía joven, en Bogotá en 2001. Se desempeñaba como promotor de lectura en el Área Cultural Jorge Gaitán Durán del Banco de la República en Cúcuta y como docente de danzas en diferentes instituciones de la ciudad. En la madrugada del domingo 13 de abril fue sacado de su residencia por hombres armados, su cuerpo sin vida y con muestras de tortura fue encontrado dos meses después de su secuestro, el 5 de junio de 2003, en el kilómetro 18 de la vía que del municipio de Tibú conduce al corregimiento de La Gabarra.


Mis mensajes

para ti son palabras,
en simples palabras,
perfectas palabras,
y en lenguas extrañas
se van disipando
por todo el espacio
como palomitas
que llevan mensajes,
y en las ramas secas
de tu indiferencia
se posan
y mueren.


Rastros y restos

El verano muere en los tejados
solo los cielorrasos comprenden
el dolor del último suspiro.
Él, de cara pálida
senos rojos
amamantó a los gatos
que se cultivaban
gimiendo como niños
desesperados
porque les dolía el silencio.
Y en la noche entraron las uñas
para encontrar su piel.

 

***


Gerson Gallardo Niño. Nació en 1976. Estudiante de Licenciatura en Biología y Química en la Universidad Francisco de Paula Santander. Fue representante al comité curricular de Lic. en Biología y Química, candidato a representante de la Facultad de Educación Artes y Humanidades, conocido por su amor y dedicación al arte, el teatro, y la cuentería, estuvo vinculado al proceso ACEU en la UFPS como coordinador de la mesa de trabajo de la Universidad y de la revista MUSEO. El jueves 3 de abril de 2003, fue víctima de desaparición forzada. Luego de cumplir con sus compromisos académicos, el estudiante fue abordado por dos hombres, que se identificaron como miembros de las AUC, a la salida de la sede central de la UFPS. Su cuerpo sin vida y con muestras de tortura fue encontrado el día 5 de junio de 2003, en el kilómetro 18 de la vía que del municipio de Tibú conduce al corregimiento de La Gabarra.

 

A tus 19
Has cumplido 6935 días
de haber invadido el mundo
con tu gracia única
con tus ojos que miran sin mirar
a veces desconcertantes
a veces profundos y ávidos
1026 semanas de saberte aquí
con tu magia y tu sortilegio
averiguando alegrías y tristezas
descubriendo tus dudas y tus miedos
tus amores y tus desamores
228 meses de ir y venir por los senderos
de este puto lugar inventando sueños,
cultivando esperanzas
labrando el porvenir
aprendiendo (a pesar mío)
a recordar a olvidar
a querer y a no querer
19 años caminando entre buitres
de ser y estar
de existir en un mundo
que solo ofrece sofismas y patrañas
un mundo de inconformes
un maldito mundo
de mierda y falsedad
de sueños reprimidos
de ilusiones masacradas.

 

Cosas

Hay muchas cosas que quisiera hacer antes de morir
cosas buenas y cosas malas también
hasta ahora he hecho pocas cosas
que no son ni buenas ni malas
sino estúpidas
que no alcanzan para llenar el vacío de una existencia reprimida
Me preguntó: ¿Qué cosas buenas o malas se pueden hacer
sin que se haga evidente la colosal decepción
de una generación trágicamente envilecida
y de un estilo de vida que ha dado luz a una triste verdad?
Tal vez le apueste a dos cosas
y que a la postre no resulten ni buenas ni malas
sino estúpidas
seguir jugando a lo perdido
o esperar sedentariamente
la inmensa e infinita muerte
que siempre viene
que siempre llega.

 

***

 

Tirso Vélez. Agua Clara, Norte de Santander, 1954. Sicólogo de la Educación en el Centro Latinoamericano de Dianética, en Bogotá. Trabajó como profesor en escuelas rurales de su región. Llegó en 1987 a Tibú, donde fue profesor. En 1992, fue elegido alcalde de Tibú por la Unión Patriótica (UP). Propuso soluciones para buscar la paz en su región y le solicitó al gobierno y a la guerrilla cesar las hostilidades e iniciar un diálogo. En 1993, su poema “Colombia, un sueño de paz”, lo enfrentó con los mandos militares de Norte de Santander. Tras la publicación del poema el general Hernán José Guzmán, comandante General del Ejército en la época, le solicitó a la Procuraduría que lo investigara disciplinariamente. En agosto de 1993 recibió amenazas de las autodefensas y en septiembre de ese año fue detenido por el DAS por presunta colaboración con el ELN. Tras varios meses en prisión, quedó en libertad por falta de pruebas. Formó un movimiento de izquierda, independiente y pacifista. Fue diputado de Norte de Santander, siendo el único candidato que ha obteniendo votos en todos los municipios del departamento, miembro de la Comisión Nacional de Paz y uno de los fundadores de la ONG Redepaz. En 2003 se presentó a las elecciones para la gobernación de Norte de Santander por el Polo Democrático, lideraba las encuestas con 24% de preferencias. El 4 de junio de 2003, en pleno centro de Cúcuta un sicario disparó varias ráfagas sobre Tirso Vélez, su esposa y sus dos hijos, Asesinó a Tirso Vélez con seis balazos e hirió a su mujer.

 

Epitafio para José Antequera

El que su vida cambió por un día de lluvia
porque su pueblo moría de sol Ali Primera
Que seas el último dolor que se nos queda
como un hueso atravesado en la garganta.
Que seas el último cóndor luchador
que da sus plumas para vestir la Patria.
Que seas el último clarín q
ue irrumpe y en mil silencios la noche despedaza.

Pájaro de fuego
Nos dejó el cielo
sin su vuelo libre Pájaro de fuego
nos dejó el canto triste y ronco de su garganta herida
nos dejó el paso que se inventó la huella y el camino
nos dejó el nido Pájaro de fuego dónde aún tirita nuestro pichón de sueños
nos dejó el silencio se llevó las palabras con su aire sutil
su desbocado acento y nuestros versos mudos emiten balbuceos
sin el azul aletear de un pájaro de fuego.

*

Los textos de Edwin López, Gerson Gallardo, Tirso Vélez, son tomados de: Gómez M.S. (2013). Palabras como cuerpos. Antología de poemas en memoria de Edwin López, Gerson Gallardo y Tirso Vélez. Bogotá: Épica Ediciones - Observatorio de dinámicas sociales y territoriales de Colombia.

[1]  Según el Informe Basta Ya, del Centro Nacional de Memoria Histórica, se entiende que esta época inicialmente va desde 1982-1996, se distingue por la proyección política, expansión territorial y crecimiento militar de las guerrillas, el surgimiento de los grupos paramilitares, la crisis y el colapso parcial del Estado, la irrupción y propagación del narcotráfico, el auge y declive de la Guerra Fría junto con el posicionamiento del narcotráfico en la agenda global, la nueva Constitución Política de 1991, y los procesos de paz y las reformas democráticas con resultados parciales y ambiguos. El tercer periodo (1996-2005) marca el umbral de recrudecimiento del conflicto armado.

*

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