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27 Abr 2015 / 09:54 am

 Nota y traducción por Tania Ganitsky*

 

Estas traducciones del poeta norteamericano Robert Creeley (1926-2005) surgen durante el primer año de mi doctorado. Llego a Creeley en busca de un poeta que, en la línea de Emily Dickinson y Paul Celan, se preocupe por el otro y reflexione sobre la inclinación del lenguaje poético a la interpelación y a la ruptura, a la comunicación (o la repartición) del silencio. Encuentro a un poeta que se ocupa de esto sin dejar de lado el humor y la ironía—que habrá aprendido de su corresponsal William Carlos Williams. Encuentro a un poeta vanguardista que en los años cincuenta formó parte del grupo Black Mountain Poets (Poetas de la montaña negra), al cual se vincularon diversos escritores a través del proyecto pedagógico experimental Black Mountain College. Allí fue profesor junto a figuras como John Cage y Charles Olson; con éste último desarrolló la teoría del verso proyectivo. La poesía de Creeley nos muestra que el silencio, el lenguaje y el vacío son inseparables de lo emocional y lo cotidiano.


1.

La Crisis

Permíteme decir (con rabia) que desde el día en que nos casamos
nunca hemos puesto una toalla
en un sitio donde alguien pueda encontrarla,
el hecho.
A pesar de que no es fácil vivir
conmigo, este no es mi
propio juicio, pero qué
importa.
Hay algunas cosas más:

besarte no es
quererte.
O no tan solo.

La risa libera rencor, no nos concierne la
piedad.

 

2.

Los carteros deshonestos

Se están llevando todas mis cartas, y les
prenden fuego.
Veo las llamas, etc.
Pero no me importa, etc.

Queman todo lo que tengo, o lo poco que
tengo. No me importa, etc.

El poema supremo, dirigido al
vacío—este es el coraje

necesario. Esto es algo
muy distinto.

 


3.

La conspiración

Envíame tus poemas,
yo te envío los míos.

Las cosas tienden a despertar
incluso en la comunicación arbitraria.

Proclamemos la primavera,
inesperadamente. Y burlémonos

de los demás,
de todos los demás.

Te enviaré una foto también,
si me mandas una de ti.


4.

Conozco a un hombre

Como le dije a mi
amigo, porque estoy
siempre hablando, —John, le

dije, ese no era su
nombre, la oscuridad nos
rodea, qué

podemos hacer contra
ella, o mejor, será que &
porqué no, compramos un maldito carro grande,

maneja, dijo él,
maldita sea, fíjate
por dónde vas.


5.

El fin

Cuando conozco lo que la gente piensa de mí
me sumerjo en mi soledad. El gris

sombrero recién comprado se enferma.
Dejo de tener un propósito identificable.

Un sentimiento de ser ahorcado
invade mi garganta.

 

6.

El negocio

Estar enamorado es como ir
afuera a ver qué clima

está haciendo. No me
malinterpretes. Si la quieres

cómo probar que ella
también te quiere, aparte de que

eso ocurra, ¿es una posibilidad remota
en la que te apuestas

a ti mismo? Pero el intercambio para
los Indios fue una forma de sostenimiento.

Hay registros.


7.

La advertencia

Por amor—yo abriría
tu cabeza en dos y pondría
una vela
detrás de los ojos.

El amor muere en nosotros
si olvidamos
las virtudes del amuleto
y la precipitada sorpresa.


8.

Por favor
para James Broughton

Oh, dios, vámonos.
Este es un poema para Kenneth Patchen.
Están disparando gente en todas partes.
Gente gente gente gente.
Este es un poema para Allen Ginsberg.
Quiero estar en otra parte, otra parte.
Este es un poema sobre un caballo cansado.
Pobre. Viejo. Cansado. Caballo.
Quiero ir a casa.
Quiero que tú vayas a casa.
Este es un poema que cuenta la historia,
que es la historia.
No sé. Me pierdo.
Si tan solo pudiera estar quieto y dejarme.
Estás feliz, triste, infeliz, por favor, ven.
Este es un poema para todo el mundo.


9.

El suvenir

Nos adentramos en lo salvaje, los árboles torcidos,
desde abajo las cabras y las ovejas nos miran,
mientras trepamos la colina para hacer nuestro picnic
hace años.

 

10.

Mujer Joven

Mujer joven, mujer
mayor, tan pronto las
palabras comienzan, tú
te vas, correctamente.

Cómo te sigues desde atrás,
cómo sigues cuándo también eres tú
quien lidera, ser
perseguida, y por qué no.

¿Hay una paciencia
que aprendemos, escasa, apenas,
una condición en la que estamos
suspendidos?

Si hay lugar para nosotros,
¿lo conoces suficientemente
bien como para encontrarlo sin
pensar?

Pienso, luego
no existo
como quien tuvo que haber sido, como tú,
otra cosa.

 

Tomados de su versión en inglés original de: For Love. Poems 1950-1960. New York: Charles Scribner’s Sons, 1962.

 Tania Ganitsky: (Bogotá, 1986). Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Filosofía y en Literatura; sus dos tesis de maestría fueron sobre Paul Celan y Marina Tsvietáieva respectivamente. Ha trabajado como librera, bibliotecaria, traductora, tallerista y docente. Algunos de sus poemas y ensayos se han publicado en antologías y revistas literarias y académicas. En el 2009 ganó el Concurso Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia, en el 2012 recibió una mención de honor en el X Certamen Literario Gonzalo Rojas Pizarro de Chile y en el 2014 ganó el Premio Nacional de Poesía Obra Inédita que convoca la Tertulia Literaria de Gloria Luz Gutiérrez. Actualmente vive en Inglaterra y cursa un doctorado en Filosofía y Literatura. 


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