1968
24 Sep 2013 / 10:59 am

 

Nota y selección por Alejandro Cortés González

Foto tomada por Daniel Mártinez 

Ojos que ven en la hoguera, gotear de pianos atizados, cuerpos que en la ceniza buscan memoria del fuego. Sorprende encontrar la claridad para el enigma en un escritor tan joven. Hablan sus versos desde el misterio que nunca nombran, y en cada imagen apuntan al reflejo verdadero, como una casa de espejos en la que todo lo que no vemos, insiste en rodearnos y mirar.

Se remite a la esencia. Segundero impasible que siega el instante en dos trozos de tiempo. Emerge su poesía desde ese instante continuamente cortado, que no es más que tiempo hecho humo entre segundos calcinados o, en el caso de Abu Ghraib, la prisión de torturas iraquí al servicio de Hussein y luego del ejército estadounidense, “un coágulo que traga la garganta de cristal”.

Suenan las notas justas de Erik Satie, a quien le dedica un poema: sílabas como dedos que gotean sobre el piano, apacible llovizna de teclas, lento stacatto para movimientos estáticos. Sea esta la obertura de algo jamás nombrado que nos signe por dentro.

 

 

DE ABUR Y EPITAFIOS

 

I

Doy tumbos en la noche
junto a sombras que saltan a la luz
Ladridos
Esquinas vacías
             cuerpos dibujados
             colgados de sus venas

              Se pierde mi palabra en la ciudad

 

II

          En un mar de llamas
           emergen enfurecidos cuerpos
           los observa el iris negro de la luna
             y en un soplo
             desconocen la hora de la muerte

 

III

           Suelo ver en fotos
           un familiar al que no recuerdo

             A veces escucho
             a mitad de la escalera
           una voz que increpa mi nombre

          Hace días que acostumbro
             fumar en habitaciones ajenas
             sentarme
             atizar la llama inerte
             y quemar foto tras foto

 

IV

             Los ojos se apagan en la hoguera
             abandonan el estío
          La llama sufre el baile de las sombras
          entre lo visto y lo soñado
             En la punta del cigarro arde la tiniebla

 

 

HOTEL ABU GHRAIB

 

             En la noche
             un coágulo traga la garganta de cristal
             En el día
             el sol enfurece los barrotes

 

 

STACCATO

 

A León de Greiff

 

             Y en doquier silencio

          compone el poeta Abur y Epitafios
             Polilla en sonata que a destiempo
             dirige zumbidos en la noche

             La muerte orquesta sus alas
             ─y pierde su voz─

             Navega el canto
             en su nota más alta

 

 

NOTAS DEL AZUL... SILENCIO

 

          La tierra cae en los abismos del hombre
          y un ligero eco de luces
          rasga la sal de mis ojos

             La mañana traga el mármol
             Una y otra vez
             los huesos abandonan su hogar

 

 

 

PRIMER MOVIMIENTO (LA ESTRATEGIA, VIVACE)

 

 

Mi voz
como las ruinas de un piano en el que se erige la bandera de una conquista olvidada
Orquesta
aliento de suerte la que poseen sus muertos porque para ellos todo ha terminado
Mi cabeza
como la intensión de un anzuelo roto
             Cenizas de hierro tras mi muerte
             ─nadie lo sabe─
             su estrategia el viento pierde
             soy el peso del enemigo
Arcabuz
heridas todas las mañanas del mundo
Los ejércitos nacen de la llaga

 

 

 

TERCER MOVIMIENTO (LA CONTEMPLACIÓN, GRAVE)

 

             Bajo la mampara herida
             la muerte ciñe los cuerpos
          los recluta…
             El enemigo aúna su sombra
             y retorna del infierno
             Cruje el mástil que apuntala el cielo

 

 

SATIE

Erik Satie

 
             Los duelos de paraguas no son un juego
             He visto hombres caer con la lluvia

 

 

LA PIPA

 

Una bocanada de cielo que escapa a las raíces de mi mano
devela el envés de un universo conocido
             el mar bajo el sueño
Las olas retornan del abismo azul de nuestro tiempo
             arqueadas
             impactan su júbilo
             sangran la espuma de mar
Allá donde el caracol se disuelve en espiral
naufraga la balsa de brezo

 

 

 

***

 

 

 

SEBASTIÁN MARTÍNEZ

 

Bogotá, 1987. Realizó la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Colombia. Es fundador y coordinador de la Revista Oral. Ha participado en el XXX Encuentro Internacional de Escritores de Chiquinquirá; las Jornadas Universitarias Internacionales de Poesía en Bogotá; (Nuevas voces de la Poesía colombiana) en la Casa de Poesía Silva; y en dos oportunidades en el Festival Internacional de Poesía de Bogotá. Fue ganador del concurso de poesía Casa de Poesía Silva “La poesía de los Objetos” (2012) y de la Convocatoria de Nuevas Voces para la poesía colombiana del XXI Festival Internacional de Poesía de Bogotá (2013). Sus poemas han sido publicados en Lecturas de El Tiempo, revista de poesía Ulrika y en diversos portales en la red. Actualmente, trabaja como investigador literario.


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